Este antídoto para la ansiedad no cuesta nada y funciona mejor que una receta; además aumenta la felicidad, reduce el estrés y mejorar el sueño

A veces, sin darnos cuenta, obviamos las soluciones que están a nuestro alcance. La gratitud es una gran maestra para la vida e incluso un valioso antídoto para la ansiedad. Las investigaciones aseguran que las personas más agradecidas sufren menos crisis de ansiedad, padecen menos enfermedades y hasta se muestran más felices. Con algunos ejercicios simples tú también puedes lograrlo.

Ser agradecido tiene sus beneficios

Definitivamente ser más agradecidos en la vida nos vuelve un poco más felices y conscientes de lo que poseemos. Agradecer lo que somos, lo que logramos, lo que tenemos, las personas que nos quieren, que nos acompañan… nos permite disfrutar de las pequeñas cosas. La vida puede ser terrible si así la queremos vivir. O puede ser una reunión de pequeños momentos maravillosos, con gente enriquecedora y muchos recuerdos para atesorar.

La decisión de ser agradecidos está en nuestras manos y existen muchos ejercicios para entrenarlo y hacerlo parte de nuestra vida. La gratitud es un estilo de vida y una forma hermosa de transitar este mundo. Si las personas fueran más agradecidas y menos avaras se acabarían muchos de los problemas que hoy nos agobian.

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El investigador Murali Doraiswamy también comparte esta afirmación. El médico, especialista en salud mental y del cerebro, sostiene que, si la gratitud fuera un medicamento, sería el más buscado a nivel mundial. Sería el más vendido debido a que ayuda a mantener la funcionalidad del órgano principal de cada sistema del cuerpo. 

Un antídoto para la ansiedad y para muchas cosas más

La gratitud modifica las reacciones cerebrales y con ellas, el funcionamiento del cuerpo:

  • es un analgésico e inflamatorio: la gratitud disminuye la sensación de dolor
  • regula el azúcar en sangre
  • es un antídoto para la ansiedad
  • estabiliza la presión arterial
  • mejora la respuesta inmunológica
  • ayuda a fortalecer la salud cardíaca
  • mejora la autoestima y el bienestar, nos incentiva a cuidarnos
  • aumenta la felicidad y la satisfacción, elimina la angustia y la fatiga
  • fortalece la salud mental a la vez que ayuda a controlar otros problemas como pánico, obsesión, depresión, etc. Permanecer en un estado de gratitud favorece la liberación de dopamina, serotonina, norepinefrina y la oxitocina. Estas sustancias, a su vez, inhiben la producción de la hormona del estrés, llamado cortisol.
  • mejora la calidad del sueño

Por otro lado, los estudios afirman que los humanos relacionan la gratitud con la generosidad. A nivel social, la gratitud es un valor importante y necesario para desarrollar otras cualidades como la honradez o la solidaridad.

En nuestro cerebro, la gratitud está asociada a la felicidad

La relación neurológica entre ambas cualidades, al parecer, se da a través de la generosidad. Cuando las personas son agradecidas con la vida o con el resto de la sociedad, se vuelve más generosa, según indican las investigaciones. La generosidad, en el cerebro, está íntimamente ligada a la felicidad.

Para ello, estudiaron las reacciones cerebrales de numerosos voluntarios. Para producir una reacción en los participantes, se les planteó la idea de gastar cierto dinero de sus ahorros en los más necesitados. Esto provocó que las decisiones a tomar fueran generosas con los demás.

Así se comprobó que las interacciones funcionales en el cerebro se dan entre diferentes regiones. Por un lado, la región témporo-parietal que interviene en el comportamiento generoso; por el otro, la stratium ventral encargada de mediar en la felicidad. La conclusión final es que la interacción de estas dos regiones cerebrales que vincula la generosidad con la felicidad, es inducida por el compromiso.

La gratitud como forma de generosidad

Para muchas personas es difícil decir gracias. ¿Por qué? Porque una sola palabra encierra miles de significados. Al agradecer damos algo de nosotros, admitimos que “algo” nos fue dado y lo aprovechamos, lo valoramos. Al valorar lo que se nos otorgó, sentimos el deber de dar algo también… de allí surge el “gracias”.

La palabra “gracias” proviene del latín “gratia” y significa belleza, bondad, favor. Dar las gracias es reconocer en el otro la belleza de su regalo, ofrecimiento o presencia. Es visibilizar una gran cualidad en ese otro que me brindó una gracia, un regalo.

La gratitud nos unifica, nos vuelve pares, iguales. Para dar las gracias no necesitamos ningún tipo de formación especial, profesión, clase social. Sólo necesitamos aprender desde niños a ser agradecidos por lo que recibimos. Para dar las gracias no hay que pedir permiso, nunca están de más y un exceso de ellas no molesta a nadie. No necesitamos dinero, sin embargo implica un poco de esfuerzo. Al dar las gracias dejamos de lado nuestro ego, nuestro orgullo y nuestra vanidad.

Ejercicios para cultivar la gratitud

Como hemos visto, la gratitud no sólo es el antídoto para la ansiedad, sino es una forma de ser más felices. Esta virtud puede ser ejercitada y llevada a la práctica cotidianamente.

Estos son algunos ejercicios que le ayudarán a mejorar la actitud frente a la vida y frente a los demás:

  • Lleve un diario de agradecimiento: Haz un listado con todas las cosas que te fueron otorgadas y por las que das las gracias. En un principio notarás que son cosas del tipo generales como el trabajo, la salud, la familia. El listado se hará cada vez más extenso y las cosas se convertirán en cualidades más profundas como un recuerdo, el amanecer, el sentido de la visión, el aroma de las flores. Pronto verás que estamos rodeados de bendiciones.
  • Escribe una carta a alguien que deseas darle las gracias pero, por una cosa u otra, no has tenido la oportunidad. No importa si la persona puede o no recibir el mensaje, lo interesante es todo lo que te gustaría decirle.
  • Durante siete días consecutivos, prueba dar las gracias por todo, antes de hablar nada. Cuando veas a tu hermano, hijo, sobrino, empleado, madre, padre, amigo, compañero, agradécele por algo. Verás como tus relaciones mejorarán y sentirás una gran satisfacción.

Recuerda que la mejor forma de cultivar la gratitud es a partir de la singularidad de cada uno. Compararse con otras personas sólo nos vuelve competitivos, envidiosos y preocupados. Fortalece esta virtud que es un gran antídoto para la ansiedad y mejora todo nuestro cuerpo.