Diarrea: Síntomas, Causas y Factores de riesgo

La diarrea es una de las afecciones más comunes. La padecemos desde la infancia, incluso desde antes de cumplir un año de edad o durante el período de lactancia. Nadie está exento de sufrirla.

Para que conozcas más acerca de esta enfermedad clásica, recopilamos toda la información importante que permitirá cuidar tu salud y también la de toda tu familia. No dudes en dirigirte con un especialista ya que, así como muchas veces se cura por sí sola, otras necesitamos de medicamentos específicos.

Recuerda que una enfermedad común no es sinónimo de “normal”. No es normal padecer diarrea de forma crónica. Es una enfermedad y debe ser tratada de manera profesional con una terapia adecuada. Acércate, ante cualquier duda, a una consulta con un gastroenterólogo que te ayude.

¿Qué es la diarrea?

La diarrea es un padecimiento gastrointestinal caracterizado por las deposiciones acuosas y poco consistentes. Además de esta característica de las heces, la frecuencia también se intensifica en exceso. Puede ir acompañada de dolores estomacales.

Si bien muchos pacientes desean frenar rápidamente estos síntomas, la diarrea es en sí un mecanismo de defensa del cuerpo; el cual se desencadena para purificar al organismo y conseguir eliminar aquel patógeno que está causando los males.

A través de ella el cuerpo pelea contra alguna infección o intoxicación (osea: contra un microorganismo o sustancia dañina). Es decir que se asegura de expulsar el problema antes de que se aloje y siga causando más daños.

Diarrea aguda

La diarrea más común es la aguda: aquel cuadro que dura alrededor de una a dos semanas donde el paciente se sentirá enfermo. Si defecas heces muy acuosas, sin consistencia, tres veces o más dentro de las 24 horas se diagnostica “diarrea”.

Si bien los cuidados deben perdurar durante esas dos semanas, la diarrea en sí no debería permanecer por más de 3 a 4 días máximo.

Generalmente no requiere de un tratamiento específico, el cuerpo suele curarse con el paso del tiempo. Salvo que la causa sea una bacteria. En tal caso se necesita consumir antibióticos.

Diarrea crónica

La otra patología se denomina “diarrea crónica” donde los síntomas persisten por varias semanas, e incluso meses. Este tipo de enfermedad requiere un tratamiento de urgencia para evitar complicaciones graves.

Se caracteriza por síntomas o brotes que llegan y desaparecen por sí solos ya que dependen más que nada del estilo de vida o el tipo de alimentación del paciente.

Algunos de los factores que inciden en la diarrea crónica son:

  • Estado general del sistema inmunológico del paciente
  • Niveles de estrés y calidad del descanso de la persona
  • Viajes hacia el exterior, especialmente a países que se encuentran en desarrollo (los especialistas afirman que el 3% de los viajantes padecen diarrea crónica y se denomina “diarrea del viajero”).
  • Enfermedades subyacentes como el síndrome del intestino irritable, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o trastornos del intestino delgado.

Este tipo de problema prolongado en el tiempo es peligroso porque puede traer aparejados ciertos problemas de salud como deficiencias nutricionales. También existe el riesgo de deshidratación.

Incluso cuando los síntomas parecieran desparecer, el paciente puede estar luchando con una infección intestinal inflamatoria grave. La diarrea crónica siempre debe ser supervisada por un especialista.

Síntomas de la diarrea

La diarrea es en sí un síntoma, una reacción causada por algo que debe ser expulsado del sistema digestivo: una toxina, bacterias, parásitos, microbios e incluso alguna comida (respuesta a una alergia o intolerancia alimentaria).

Sin embargo, con cada deposición el organismo pierde demasiada agua y muchos minerales importantes rápidamente. Se eliminan con facilidad electrolitos indispensables para regularizar el organismo.

Estos son los síntomas más característicos:

  • Deposiciones frecuentes, más de tres veces al día.
  • Heces de consistencia acuosa
  • Calambres abdominales, dolores e inflamación.
  • Puede ir acompañada de náuseas.
  • Inapetencia y pérdida de peso.
  • Sed, producto de la pérdida rápida de agua con cada deposición.
  • Puede haber fiebre dependiendo la causa de la diarrea (las infecciones dan fiebre).
  • Fatiga.
  • Escalofríos.
  • Sangre en las heces por lesiones en el ano debido a la frecuencia de las deposiciones.
  • Mucosidades en las heces.
  • Deshidratación: mareos, cambios en la presión arterial, confusión y debilidad.

La deshidratación es muy peligrosa en niños, adultos mayores o pacientes con un sistema inmunológico debilitado.

Causas de la diarrea

Como mencionamos, las causas pueden ser por un agente externo patógeno, una sustancia tóxica, una reacción alérgica e incluso una respuesta a la deshidratación misma. También se desencadena por estrés, por enfermedades digestivas crónicas o por problemas emocionales.

Una forma segura de tratar la diarrea es conociendo la causa que la origina. No es lo mismo luchar contra un virus, que tratar una indigestión causada por un atracón de comida chatarra. Es decir, todo depende de la causa subyacente.

A continuación, veremos las causas más comunes de la diarrea:

  1. Bacterias que contaminan el agua o los alimentos ingeridos. La diarrea del viajero puede darse por estas vías. Otra bacteria peligrosa es la clostridium difficile que causa infecciones severas y suele aparecer aprovechando la situación después de un tratamiento prolongado con antibióticos o durante una hospitalización.
  2. Virus: el rotavirus es el más común que afecta a niños pequeños y bebés. Otros que pueden afectar a toda la población son el virus de Norwalk, el de la hepatitis viral y el citomegalovirus.
  3. Parásitos: también pueden estar presentes contaminando el agua o algún alimento ingerido. Los parásitos también pueden ser causa de la diarrea del viajero.
  4. Medicamentos: Fármacos contra el cáncer e incluso antiácidos (especialmente aquellos que contienen magnesio) pueden causar diarrea. También los antibióticos pueden favorecer el desarrollo de la diarrea ya que eliminan tanto a las bacterias malas como a las buenas, tan necesarias para la salud digestiva. Estos medicamentos alteran el equilibrio natural del sistema gástrico
  5. Sensibilidad alimenticia: diarrea a causa de una alergia o intolerancia a ciertos alimentos. Algunos pacientes con celiaquía o intolerancia a la lactosa suelen verse afectados ya que tienen dificultades para digerir ciertos compuestos alimenticios ya sea el gluten, como el azúcar presente en productos lácteos, por ejemplo. También se puede ser sensible al trigo, la proteína del huevo, fructosa (azúcar de las frutas y la miel), etc.
  6. Endulzantes artificiales: algunas personas son especialmente sensibles a los edulcorantes artificiales como el sorbitol y el manitol.
  7. Enfermedades estomacales o del intestino delgado como la enfermedad de Crohn.
  8. Afecciones que alteran el funcionamiento del colon: como el síndrome del intestino irritable.
  9. Intervenciones quirúrgicas: Algunos pacientes tienen diarrea después de alguna cirugía de estómago o de vesícula biliar.
  10. Indigestión: La indigestión se da por algún tipo de desarreglo en la dieta cotidiana. Algunos motivos para que esto suceda son: comer demasiado en un atracón, ingerir alimentos muy grasos, muchas frutas maduras, exceso de líquido (especialmente bebidas alcohólicas o café), etc.

Factores de riesgo

Todas las personas son propensas a padecer diarrea. Las estadísticas afirman que los adultos la padecen (de forma aguda) al menos una vez al año, mientras que los niños y bebés, dos veces anualmente.

De por sí, los bebés y niños pequeños hacen deposiciones blandas o al menos más suaves que las de los adultos. Las heces pueden presentar otro color e incluso defecar más de una vez al día sin ser motivo de preocupación.

Los bebés lactantes tienen deposiciones blandas, aunque si toman fórmula pueden presentar cierto rechazo a esta hasta que su organismo se acostumbre. También puede suceder que el rechazo se prolongue por más de 24 horas, en tal caso consulta con un médico de confianza.

Por ello, es importante prestar atención a los demás síntomas. Acude a una consulta con un médico pediatra cuando notes alteraciones en sus evacuaciones durante varios días. Sin embargo, acude de forma inmediata en caso de advertir síntomas de deshidratación en el niño.

Los síntomas de deshidratación en menores son:

  • Menos orina en el pañal, durante horas.
  • Ojos secos durante el llanto.
  • Boca seca.
  • Ojos hundidos.
  • Letargo.
  • Sangrado rectal.
  • Olor putrefacto en las heces.

Las personas que viajan a países en desarrollo sí tienen más posibilidades de padecer diarrea, la denominada diarrea del viajero. A través del agua o los alimentos puede ingerir bacterias o parásitos que están contaminando los alimentos.

Diagnóstico de la diarrea

Para lograr un diagnóstico certero el médico realizará, en primera instancia, un examen físico. En él evaluará la inflamación, dónde presenta dolores, si hay protuberancias, durezas o si el abdomen entero se encuentra afectado.

Intentará también conocer si el problema es estomacal o intestinal realizando algunas preguntas.

En segunda instancia, y de acuerdo con el examen físico, puede solicitar un análisis de sangre y/o de heces. A través de estos es posible conocer si se trata de un ataque viral, bacterial o de parásitos. También se puede observar la presencia de otras sustancias: sangre, pus, mucosidades, etc.

Además de consultar sobre los antecedentes familiares se pueden pedir más estudios (aunque esto dependerá siempre del criterio del profesional y los resultados de los diferentes análisis).

Finalmente se logra un diagnóstico serio y se prescribe el tratamiento indicado, en caso de ser necesario. De lo contrario, sólo se evalúan los cuidados que el paciente debe seguir por algunos días.

¿Qué análisis puede pedir el especialista?

Como mencionamos, esto dependerá del criterio médico. La mayoría de las veces el profesional logra un diagnóstico sólo con un examen físico de rutina.

En casos más aislados puede solicitar (para su posterior evaluación) los siguientes estudios:

  • ANÁLISIS SANGUÍNEO: Un hemograma completo
  • ANÁLISIS DE HECES: Para determinar patógenos, toxinas y sustancias fuera de lo común.
  • COLONOSCOPÍA O SIGMOIDOSCOPÍA FLEXIBLE: Durante este estudio, se emplea un tubo flexible que ingresa por el recto para ver el estado general del colon. Además de una luz y una cámara, el tubo flexible cuenta con una pequeña herramienta con la que se logra extraer una muestra de las paredes del colon. Con ella se puede realizar una biopsia. Con la sigmoidoscopia se logra ver la parte inferior del colon, mientras que con la colonoscopia todo.

Tratamientos convencionales para acabar con la diarrea

En primer lugar, tanto para la diarrea aguda como para la crónica, los especialistas buscarán que el paciente recupere el líquido y el balance adecuado de electrolitos. Para ello, la primer recomendación será beber suficiente agua, infusiones o jugos naturales. Las gaseosas, jugos artificiales y la cafeína están desaconsejados.

Luego, dependiendo de la causa real de la diarrea puede que se prescriban antibióticos si se trata de una bacteria. Medicamentos especiales si se trata de parásitos o una dieta liviana y reposo en caso de ser a causa de un virus.

Si el paciente no necesita antibióticos, pero sus deposiciones son demasiado continuas, es decir que no le permiten reponer líquidos a tiempo, el especialista puede prescribir algunos medicamentos que funcionan para disminuir la cantidad de evacuaciones.

Algunos productos farmacológicos de venta libre como los antidiarreicos con loperamida o con subsalicilato de bismuto ayudan con las deposiciones acuosas, pero empeoran algunas infecciones causadas por bacterias o parásitos. Consulta antes de consumir ya que, si abusas de ellos, el patógeno queda dentro del cuerpo y continúa la infección.

Recuerda que la diarrea es una respuesta del cuerpo para eliminar el agente dañino del tracto intestinal. Es un mecanismo de defensa y sanación. Consumir estos medicamentos antidiarreicos frenan dicho proceso.

A medida que los síntomas van mejorando, el paciente recupera fuerzas y las deposiciones son menos frecuentes, la dieta liviana puede mutar a una dieta saludable. Si bien aún se deben evitar los alimentos “pesados”, se pueden ingerir vegetales con almidón, ciertas frutas no irritantes, etc.

Tratamientos de rehidratación

En caso de que sean pacientes niños, se debe prestar especial atención a la rehidratación a través de bebidas creadas con este fin. Consulta con el pediatra de confianza.

Si, por el contrario, el paciente es un adulto y no tolera bien los alimentos o las bebidas, el tratamiento de rehidratación deberá ser por vía intravenosa. Es importante que, antes de llegar a este punto, la persona intente beber de a sorbos e intercale caldos con infusiones (las bebidas tibias suelen ser mejor recibidas por el organismo cuando hay vómito).

Aunque el agua es buena para recuperar líquido, no contiene los electrolitos necesarios para la regulación del cuerpo. El sodio o el potasio, dos de los electrolitos más importantes, son esenciales para la salud del corazón , por ejemplo.

Otras medidas

Además, el especialista puede solicitar algunos cambios en el estilo de vida como:

  • Ajuste de medicamentos: Puede que la conclusión es que ciertos medicamentos que tomas son perjudiciales o empeoran la diarrea. En tal caso se solicita un ajuste de la dosis, cambio de marca o cambio de droga.
  • Tratamiento para afecciones adyacentes: En caso de haber, el especialista en gastroenterología prescribirá un tratamiento para la causa adyacente que puede ser síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn, etc. Tanto para enfermedades crónicas como para las que no, el médico ideará una terapia exclusiva para ti y tu estilo de vida.

En nuestro artículo “5 Remedios caseros para Cortar la diarrea” encontrarás los mejores tips de la medicina natural para mejorar esta condición sin el consumo de fármacos, ya que muchas veces son innecesarios.


¿Cuándo acudir a un médico?

Aunque la diarrea no es perjudicial en términos generales, es importante saber cuáles son las señales de alerta a las que debemos prestar atención para dirigirnos con un especialista.

Los siguientes síntomas pueden ser advertencia de un problema grave.

  • Síntomas de deshidratación (nombrados anteriormente).
  • En adultos: diarrea por más de dos días (sin cambios en la consistencia, ni en la frecuencia durante esas 48 horas). En niños: diarrea por más de 24 horas con heces muy acuosas y falta de apetito.
  • En adultos: cuando hay presencia de dolor intenso en el resto o en el abdomen.
  • Más de 39º C de fiebre.
  • Heces con sangre visible (la de color rojo, aquella que es sin digerir)
  • Heces con sangre digerida (aquella de color negro intenso), con consistencia a alquitrán o con presencia de pus.

¿Qué esperar de la consulta con un profesional?

Idealmente, acude a un médico de confianza o cabecera de la familia. Con él será más sencillo hablar de ciertas características o evacuar dudas que suelen dar vergüenza a los pacientes. De igual modo, es importante tener presente siempre que se trata de personas profesionales acostumbrados a este tipo de padecimientos tan común.

Luego de realizar algunas preguntas, evaluar los síntomas y calcular el tiempo de estos, el médico probablemente derive a un especialista del sistema digestivo denominado gastroenterólogo.

Una vez que saques turno con el especialista:

  1. Consulta si es necesaria alguna preparación previa a la consulta (por ejemplo, si existe la posibilidad de realizar algún estudio quizás necesites ir en ayunas).
  2. Anota todos y cada uno de los síntomas que experimentas para no olvidar ningún detalle. Así como la diarrea no representa un mal mayor, también puede tratarse de un problema serio. Indica también cuándo comenzaron y cuánto duran.
  3. Intenta analizar factores externos que pueden estar alterando tu equilibrio y también anótalo. Desde medicamentos hasta señales de estrés (fatiga, insomnio, inapetencia, ansiedad, depresión, etc.).
  4. Si estás consumiendo medicamentos anota desde cuándo y para qué fueron prescriptos.
  5. Anota todas las preguntas que quieras hablar con el especialista. Incluso aquellas que creas que no están relacionadas con la diarrea pueden ser el disparador de algún tema importante para hablar.

¿Qué puedo preguntarle al especialista?

  • ¿Qué está causando mi diarrea?
  • ¿Puede que algún medicamento o alimento que consumo habitualmente la esté desencadenando?
  • ¿Será necesaria alguna prueba para asegurarnos?
  • ¿Existen chequeos anuales para el sistema gástrico? ¿Cómo puedo tener la certeza de mi salud gastrointestinal?
  • Esta diarrea ¿es aguda o crónica?
  • ¿Qué medidas debo tomar ahora o cuál es el tratamiento que seguir?
  • ¿Qué cambios debo realizar en mis hábitos alimenticios y costumbres?

¿Qué necesitará saber el profesional de la salud?

Tu médico necesita saber si:

  • Los síntomas aparecieron junto con la diarrea o anteriormente.
  • Los síntomas son continuos o aparecen y desaparecen por sí solos.
  • Sientes que el dolor es insoportable.
  • Existe algo que provoque una mejora en los síntomas (por ejemplo: luego de defecar los calambres abdominales cesan).
  • Existe algún factor que empeore los síntomas.
  • Algo llama particularmente tu atención.
  • Has compartido espacio o utensilios con alguien que tenga diarrea.
  • Trabajas en un lugar de contagio como asilo, hospital, casa de reposo, etc.
  • Consumes antibióticos de forma recurrente.

Consejos para calmar los síntomas de la diarrea

HIDRATACIÓN: Beber suficiente agua como para no deshidratarse, pero también para no empeorar la diarrea. Si no toleras bien el agua puedes probar limonadas naturales, jugos de frutas, infusiones, caldos, etc.

EVITA ALIMENTOS IRRITANTES: Quizás no tengas síntomas fuertes entonces el apetito seguirá igual y querrás comer aquellos alimentos a los que estás acostumbrado. Sin embargo, se recomienda seguir una dieta liviana evitando especialmente aquellas comidas que pueden llegar a empeorar el cuadro: grasosos, ultra procesados, frituras, muy condimentados, muy picantes, dulces, lácteos, etc.

DIETA BAJA EN FIBRA: Hasta que el tránsito intestinal vuelva a su ritmo habitual, es importante evitar aquellos alimentos con fibra ya que aceleran el tránsito del intestino. A medida que los síntomas mejoren, ve incluyéndolos de manera gradual y analiza los resultados. En caso de que algún alimento rico en fibra empeore el cuadro, retíralo de la dieta por un tiempo.

PROBIÓTICOS: Después de un cuadro de diarrea se recomienda el consumo de probióticos. Estos son microorganismos que ayudan a equilibrar la flora bacteriana que vive en el intestino. Al conseguir ese equilibrio la salud digestiva mejora considerablemente.

Se pueden ingerir a través de cápsulas que se adquieren en cualquier tienda naturista, en forma líquida añadiéndolos a los alimentos o directamente desde alimentos fermentados.

DIETA DE ELIMINACIÓN: Si existe una afección subyacente y el paciente padece síntomas de diarrea crónica, entonces el especialista recomendará una dieta de eliminación. En este tipo de dieta se intenta identificar aquellos alimentos que sensibilizan aún más el tracto digestivo. La idea es ir quitando o agregando ciertas comidas durante un tiempo para analizar los síntomas.

Lácteos, gluten, harina de trigo refinada, ciertos químicos, edulcorantes, entre otros, suelen ser los grupos de alimentos con los que se experimenta. Se debe llevar una dieta habitual por un tiempo hasta que aparecen síntomas. Luego se retira un grupo de alimento y se observa si los síntomas mejoran o no.

¿Existen medidas para prevenir la diarrea?

Sí. Hay algunas medidas que se pueden llevar a cabo y funcionan para prevenir la diarrea. Algunas son medidas médicas (a través de la vacunación, por ejemplo) y otras de hábitos (higiene principalmente).

Las medidas para prevenir la diarrea son:

  • Existen vacunas contra el rotavirus que se administra en bebés, antes del año de edad.
  • Si te encuentras de viaje, procura consumir agua sólo embotellada o purificada y apta para beber. Incluso si necesitas hacer hielo, lavarte los dientes, lavar los alimentos, etc.
  • Durante los viajes muchas veces nos encontramos en la situación de necesitar usar el agua corriente de grifo, en tal caso es preferible hervirla o tratarla con tabletas de yodo.
  • Procurar que los alimentos estén bien cocidos, evita las recetas con carne cruda y los lácteos no pasteurizados.
  • Si vas a comer en un restaurante cerciórate de que cuente con las habilitaciones sanitarias pertinentes (las mismas deben estar a la vista de todos).
  • No consumir alimentos después de la fecha de caducidad (incluso cuando su sabor no ha cambiado) o vegetales y frutas muy maduras.
  • No consumir frutas o verduras sin lavar o sin pelar.
  • Consumir bebidas desde su envase original.
  • Durante los viajes evita beber batidos de la calle ya que pueden contener agua corriente en los hielos. Los cafés o infusiones suelen ser más seguros porque el agua está hervida.
  • No consumas comida callejera mientras te encuentras de viaje, o ingiere sólo alimentos bien calientes.
  • Conseguirás mucha información en línea sobre viajes, viajeros y países donde necesites viajar. De esta forma conocerás el estado del agua, la calidad de esta, enfermedades comunes, brotes virales, etc. A partir de estos conocimientos podrás planificar un buen viaje y consultar con un profesional de la salud.

El lavado de manos es indispensable, por ejemplo, para prevenir la diarrea viral. Estos son algunos factores para tener en cuenta:

  • Lavarse muy bien las manos: antes de preparar un alimento, después de manipular carne cruda, después de ir al baño, luego de cambiar pañales, al estornudar o toser.
  • Al higienizar las manos, enjabonarlas durante 20 segundos frotándolas y así eliminar cualquier patógeno.
  • Desinfectante: No se recomienda el uso exclusivo de desinfectante para manos, ni de forma permanente. Pero, en caso de no poder lavarlas con agua y jabón, aplica desinfectante cada vez que lo requieras. Con él debes cubrir bien el dorso, las palmas, dedos y las uniones de estos. Los productos óptimos son aquellos que presenten al menos un 60% de alcohol.

Al planificar un viaje consulta con tu médico de confianza respecto a antibióticos que puedes llevar y consumir ante cualquier inconveniente. Algunos especialistas desaconsejan este tratamiento de prevención, mientras que otros lo consideran seguro. Todo dependerá tanto del criterio médico, como del tuyo. Esto suele usarse ante viajes prolongados.

Otro detalle para considerar antes de realizar un viaje es el estado general de tu sistema inmunológico, al igual que el de tu salud gástrica. Los pacientes con defensas bajas deben consumir vitaminas y minerales para reforzar su estado. Por otro lado, estudios de control gástricos serán necesarios para determinar un tratamiento preventivo.

Posibles complicaciones

Como la diarrea en sí misma no implica un problema de salud grave, no hay riesgo de sufrir un mal mucho mayor. Como venimos hablando a lo largo de todo el artículo, el único riesgo que puede llegar a perjudicar al paciente es la deshidratación.

La deshidratación es especialmente peligrosa en niños, adultos mayores y personas con un sistema inmune muy debilitado. En estos casos probablemente se necesite hospitalizar al paciente para lograr una rehidratación rápida.

Los signos de deshidratación en adultos son:

  • Sed excesiva
  • Orina de color muy oscuro
  • Dolor al orinar
  • Pocas o ninguna micción
  • Boca reseca
  • Fatiga y debilidad
  • Mareos

1 thought on “Diarrea: Síntomas, Causas y Factores de riesgo”

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