Enfermedad de Kawasaki: Qué es, síntomas, causas y factores de riesgo (parte 1)

Enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es una afección muy frecuente en niños que, en el último tiempo, tiene muy reocupados a los padres a causa de la escasa información disponible.

Si tienes un pequeño enfermo o necesitas conocer más acerca de este problema que afecta a varios sistemas a la vez, aquí te contamos cuáles son los síntomas generales, por qué se ocasiona y qué factores de riesgo son los que debemos atender de inmediato.

Busca ayuda profesional y ten presente lo que a continuación te contaremos:

¿Qué es la enfermedad de Kawasaki?

La enfermedad de Kawasaki es un problema multisistémico, es decir que intervienen varios sistemas del cuerpo, que se caracteriza por la inflamación de los vasos sanguíneos (denominada vasculitis).

Este síndrome se denominó así debido al médico japonés Tomisaku Kawasaki quien en la década del 60’ ya describió esta enfermedad.

Actualmente, 1 de cada 100.000 personas es diagnosticada con la enfermedad de Kawasaki. Año a año, las estadísticas de Estados Unidos, por ejemplo, muestran cómo esta enfermedad va en aumento alcanzando entre 2000 a 4000 diagnósticos nuevos por año. El 80% de los pacientes son niños en edad preescolar, siendo más común en niños que en niñas.

Descripción general

Específicamente, afecta e inflama las paredes de los vasos sanguíneos pequeños y medianos del organismo, especialmente las arterias coronarias.

Las arterias coronarias son aquellas que irrigan sangre al miocardio del corazón por lo que esta enfermedad afecta a la salud cardíaca directamente.

También se la denomina “síndrome de los ganglios linfáticos mucocutáneos” porque, como mencionamos, otros sistemas se ven alterados: los ganglios linfáticos, la piel y las membranas mucosas (especialmente las que están en el interior de la boca, la nariz y la garganta).

Es un problema que afecta principalmente a niños menores de 5 años y cuando los síntomas aparecen pueden ser alarmante para los padres. Una fiebre muy alta o la descamación cutánea son los primeros signos de alarma. Los niños mayores o los adultos también pueden ser diagnosticados, aunque se trata sólo del 20% de los casos.

Por fortuna y para tranquilidad de los adultos, la enfermedad de Kawasaki es tratable, logrando una cura en todos los casos. Además, generalmente, no deja secuelas, ni complicaciones graves.

Sin embargo, no se han logrado desarrollar tratamientos o campañas exitosas de prevención. ¿Por qué? Porque aún no se conocen las causas que desencadenan la enfermedad de Kawasaki.

Pero, vale mencionar, sí se ha podido comprobar que no es contagiosa. Un niño no padece la enfermedad de Kawasaki por estar en contacto con otro paciente diagnosticado con ella. Tampoco la contrae por herencia de padres a hijos.

Síntomas de la enfermedad de Kawasaki

Si bien la enfermedad de Kawasaki es curable, también es progresiva. Los síntomas se van manifestando en tres claras etapas, caracterizadas por poseer detalles propios.

Esta división en etapas se observa en todos los pacientes y permite a los profesionales anticiparse a los síntomas para un mejor control y para prevenir las complicaciones.

Las etapas y los síntomas propios de cada una son:

1. PRIMERA ETAPA:

La primera fase de la enfermedad de Kawasaki se caracteriza por presentar los siguientes síntomas:

  • Fiebre muy elevada: alcanza unos 39º C y puede durar hasta 5 días.
  • Ojos rojos: Los ojos se tornan extremadamente irritados, se suele confundir con una conjuntivitis severa. Sin embargo, no hay presencia de secreciones espesas o pegajosas.
  • Inflamación notoria de los ganglios linfáticos del cuello. Algunos pacientes también presentan inflamación en otros lados, como la ingle.
  • Erupciones cutáneas a lo largo del tronco del cuerpo, en su totalidad o en algunas áreas de él. Las erupciones pueden llegar incluso hasta el pubis o la zona genital.
  • Cambios de humor repentinos, irritabilidad.
  • Los labios de la boca se resecan, presentando incluso descamación. Se tornan de un color rojizo interno y pueden estar agrietados incluso hasta el extremo de la lesión.
  • Lengua de fresa: Se denomina lengua de fresa a un síntoma muy propio de la enfermedad de Kawasaki donde la lengua se inflama y se vuelve de un color rojizo, tomando la forma y tonalidad de una fresa.
  • Palmas de las manos y plantas de los pies inflamadas. Además, se vuelven sensibles y rojizas.

2. SEGUNDA ETAPA:

La segunda etapa de la enfermedad de Kawasaki se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Molestias y dolores articulares
  • Calambres abdominales
  • Luego del tono rojizo, las palmas de las manos y las plantas de los pies comienzan a descamarse. Las puntas de los dedos suelen ser las más afectadas, donde la piel se desprende en forma de láminas de gran tamaño.

3. TERCERA ETAPA:

La tercera fase de la enfermedad es diferente a las anteriores ya que se caracteriza por una situación completamente diferente: los síntomas comienzan a desaparecer poco a poco. Sin embargo, hay que estar muy atentos a la aparición de complicaciones.

Las complicaciones son muy poco frecuentes en esta enfermedad, sin embargo, son una posibilidad. La salud cardíaca es la que puede ser afectada, pero esto sucede en el menor de los casos.

Pueden pasar hasta 8 semanas desde el comienzo de la enfermedad, hasta que el paciente retoma sus niveles de energía normales.

Causas de la enfermedad de Kawasaki

Como mencionamos de forma breve anteriormente, los especialistas continúan sus investigaciones ya que no han encontrado la causa de la enfermedad. Si bien algunos indicios los llevarían a sospechar de ciertas características genéticas o el ataque de un virus, aún no hay suficientes evidencias para llegar a una certeza.

Aún se continúan investigando ciertas bacterias, fenómenos ambientales o virus que pueden formar parte del proceso de la enfermedad. También se cree que algunos genes pueden hacer que ciertos niños sean más susceptibles a la enfermedad que otros.

Sin embargo, los estudios han conseguido afirmar que el padecimiento no puede ser transmitido de una persona hacia otra.

Factores de riesgo

Según las investigaciones, sí existen ciertos factores de riesgo que predisponen a unos niños más que a otros a padecer la enfermedad de Kawasaki. Estas características son guía fundamental en los estudios que intentan acertar con la causa.

Los tres factores de riesgo que se han logrado determinar son:

  • El origen étnico: Según las estadísticas de los centros de control de salud, los niños de descendencia asiática o aquellos pertenecientes a las Islas del Pacífico, como coreanos o japoneses, presentan un número más elevado de casos que en otras partes del mundo.
  • La edad: Los niños menores de 5 años tienen más posibilidades de padecer la enfermedad de Kawasaki.
  • El sexo biológico: Según las estadísticas, esta afección ataca más a niños que a niñas.

Complicaciones de la enfermedad de Kawasaki

Las complicaciones por enfermedad de Kawasaki no son comunes. Sólo un pequeño porcentaje de los afectados sufre algún tipo de alteración o secuela.

Las estadísticas nos informan que esta enfermedad es la causa principal de enfermedades cardíacas en niños. Sin embargo, una buena atención, junto con un tratamiento eficaz de fármacos y reposo, son suficientes para prevenir esas complicaciones.

Un número muy bajo de pacientes sufre daños de manera permanente e irreversible.

Las siguientes complicaciones cardíacas son las más frecuentes por la enfermedad de Kawasaki y cualquiera de ellas es capaz de debilitar el corazón del pequeño:

  • Miocarditis: La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco.
  • Vasculitis: La vasculitis es una inflamación de los vasos sanguíneos. Las más afectadas o las que presentan mayor riesgo para la salud son las arterias coronarias que suministran sangre hacia el corazón. La inflamación provoca un debilitamiento paulatino de las paredes internas de las arterias coronarias, favoreciendo la formación de aneurismas. Los aneurismas, a su vez, aumenta la posibilidad de desarrollar un coágulo y bloquear la arteria. Cuando esto sucede se desencadena un ataque cardíaco o una hemorragia interna, corriendo riesgo la salud del paciente.
  • Disfunciones de la válvula cardíaca.

Sólo un porcentaje muy pequeño de pacientes sufre complicaciones mortales después de padecer la enfermedad de Kawasaki, incluso después de haber recibido un tratamiento adecuado y a tiempo.

¿Cuándo debemos consultar con un médico?

Como padres es muy importante saber cuándo acudir al médico. Ya sea porque tendemos a exagerar la gravedad de los casos o porque, por el contrario, esperamos demasiado tiempo antes de una consulta.

La enfermedad de Kawasaki es bastante difícil de diagnosticar. Para lograr un consenso, los médicos la diagnostican cuando el pequeño tiene cuatro o más de todos los síntomas que vimos anteriormente.

Por este motivo es necesario prestar mucha atención a los signos, mantener un contacto permanente con el especialista, pero esperar a que el niño tenga más de tres de los siguientes síntomas. También debes acudir con un especialista cuando lleve más de dos días con una fiebre muy alta.

Las señales a las que debemos estar atentos son:

  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Conjuntivitis de los ojos, caracterizada por un enrojecimiento severo en ambos ojos a la vez.
  • Erupciones cutáneas.
  • Lengua roja muy inflamada: en caso de que el niño sea pequeño podrás notar este síntoma porque no puede hablar bien o realiza gestos de incomodidad hacia su boca. Si es un bebé, incluso puede que no cierre la boca y salive más de lo normal.
  • Enrojecimiento e inflamación de palmas de manos y planta de los pies.
  • Descamaciones o piel agrietada.

Según los profesionales, estar atentos a estas primeras señales son fundamentales luego para lograr un buen tratamiento. A partir de las recomendaciones, tratar la enfermedad de Kawasaki dentro de los 10 primeros días desde que comienzan los síntomas, es clave para reducir significativamente las posibilidades de sufrir complicaciones o daños permanentes.


Continúa esta lectura en la parte dos del artículo: “Enfermedad de Kawasaki: Diagnóstico, Tratamiento y Apoyo para la familia (parte 2)”

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