Enfermedades de transmisión sexual: Información importante para cuidar tu salud y la de tu pareja (PARTE 2)

Infecciones de transmisión sexual: Info importante

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también denominadas infecciones de transmisión sexual, son más comunes de lo que pensamos, sin embargo, pocas personas acuden a los centros de salud por ayuda profesional.

En la primera parte vimos características generales de infecciones como la clamidia, la gonorrea, las verrugas genitales y la hepatitis B. En este segundo artículo encontrarás más enfermedades de transmisión sexual.

Enfermedades de transmisión sexual (segunda parte)


Si aún no leíste las primeras enfermedades de transmisión sexual, te aconsejamos leer la primera entrega de este compilado “Infecciones de transmisión sexual: Toda la información importante que necesitas saber (PARTE 1)”.


5. HERPES

Los herpes son infecciones de transmisión sexual que afectan tanto a los genitales como a la boca, por ello se denominan herpes genitales y orales. Si bien resultan sumamente molestos y hasta dolorosos, por fortuna no traen aparejado ningún problema de salud más grave o de alto riesgo.

La enfermedad es causada por dos tipos de virus de la misma familia, aunque se diferencian en algunos aspectos:

  • Herpes simple tipo 1 (VHS 1)
  • Herpes simple tipo 2 (VHS 2)

Ambos ocasionan llagas dolorosas alrededor de la vulva, la vagina, el cuello del útero, ano, pene, escroto, nalgas, muslos, labios, boca, garganta y, en raras ocasiones, también pueden atacar los ojos.

El contagio se produce por el rose piel con piel. Se originan llagas o ampollas que además de dolor pueden dar picazón, tirar la piel, irritar, etc. Lamentablemente no existe una cura para el herpes, pero con algunos medicamentos, se puede realizar un buen control de síntomas hasta que la enfermedad desaparece.

Los brotes pueden volver con el tiempo, pero no se trata de una enfermedad peligrosa.

¿Existe diferencia alguna entre el herpes genital y el herpes oral?

La diferencia real sólo existe en cuanto a la ubicación de la infección:

  • Se denomina herpes oral cuando cualquiera de los dos tipos de virus (VHS 1 o VHS 2) infectan los labios, la boca, la garganta o las áreas cercanas. Este tipo de llagas suelen recibir el nombre de úlceras bucales.
  • Si cualquiera de los dos virus ataca la vulva, la vagina, el cuello del útero, ano, pene, escroto o áreas cercas, se denomina herpes genital.

El VHS 1 suele provocar el herpes oral, mientras que el VHS 2 el genital. Esto depende de cada cepa donde encuentra mejores condiciones para desarrollarse. Sin embargo, puede darse que cualquiera de los dos esté presente en cualquiera de las zonas del cuerpo mencionadas.

Contagio

Muchos pacientes con herpes confunden sus síntomas con otra patología o directamente no presentan síntomas. Esto hace que sea una enfermedad de transmisión sexual muy frecuente ya que los casos de herpes muchas veces no son tratados adecuadamente.

El contagio es rápido por el contacto de las pieles durante el sexo oral, vaginal, anal y por besarse. No se requiere penetración o eyaculación para transmitir la enfermedad. Un rápido contacto de las pieles es suficiente.

La piel de los genitales, del ano, boca u ojos es una zona fácil de contagiar, sin embargo, el virus puede lograr ingresar al organismo por otras zonas sensibles como cortaduras, quemaduras, ampollas, erupciones, etc.

Otra vía rápida de contagio no sexual es a través del beso. Incluso esto puede ocurrir entre miembros de la familia, desencadenado un brote de herpes en la casa. Esto no suele ocurrir con las enfermedades de transmisión sexual pero la infección por herpes actúa diferente.

En raras ocasiones, la madre puede contagiar al niño de herpes durante el parto vaginal.

Como el virus viaja a través de las manos (puedes contagiarte por tocar a alguien con herpes y luego frotar tus ojos, por ejemplo) es imprescindible mantener buenos hábitos de higiene, aseando frecuentemente tus manos.

Las llagas abiertas y húmedas favorecen el contagio y lo hacen más rápido.

La infección puede vivir en el organismo por años, sin presentar síntomas y aún así seguir contagiando. Sin embargo, fuera del organismo, muere rápidamente: no te contagias de herpes por dar abrazos, estornudar, toser o por sentarse en un inodoro.

Síntomas

El síntoma más visible de estas enfermedades de transmisión sexual es la presencia de llagas (abiertas, cerradas, que supuran o secas) o ampollas de diversos tamaños en el área genital, anal o bucal.

Muchos casos de herpes son asintomáticos y suelen ser confundidos con otras afecciones como pelos encarnados, gripe, granos, erupciones, etc.

También hay casos donde los síntomas aparecen y desaparecen en diferentes brotes, espontáneamente. Debemos tener en cuenta que una vez que el herpes ingresa al cuerpo, el paciente lo tiene para toda la vida. Que no haya síntomas, o que estos desaparezcan, no significa que el virus haya desaparecido o que el contagio ya no se produce.

Otros síntomas (además de las llagas) que suelen estar en relación con el herpes:

  • Ardor al orinar cuando las ampollas se encuentran en la uretra o cerca y la orina las toca.
  • Problemas para orinar cuando el herpes bloquea la uretra. Esto además causa mucho dolor.
  • Llagas dentro de la boca
  • Picazón en la zona afectada.
  • Molestias en toda la zona genital

(si el herpes es ocasionado por el virus VHS 2 los síntomas suelen confundirse con los de la gripe y son los siguientes:)

  • Inflamación de las glándulas: las más comunes que suelen alterarse son las de la zona pélvica, la garganta y las axilas.
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Cefaleas
  • Sensación de malestar generalizado y fatiga

La aparición de síntomas se da por “brotes”. El primer brote suele ocurrir entre 2 a 4 semanas después de haber contraído el herpes. Luego de que los síntomas desaparezcan, aunque no exista ningún brote más, el virus continúa alojado en el paciente.

Durante el primer año, es normal experimentar más de un brote, aunque el primero siempre es el peor en cuanto a dolor, duración y tamaño.

Tratamiento

Aunque no existe cura para el herpes, hay formas de controlar la enfermedad y sus síntomas. Ciertos medicamentos cortan el brote para que no aumente en tamaño a la vez que brindan alivio sobre el dolor y las molestias. Además, esto evita que el próximo brote vuelva tan rápido.

Para tu caso particular deberás acudir con un especialista ya que, especialmente para el herpes genital, no hay medicamentos de venta libre lo suficientemente efectivos. Seré el profesional de salud el que evaluará el caso y recetará el indicado para tu cuerpo.

Algunos consejos para que el dolor disminuya son:

  • Baños calientes
  • Mantener las zonas afectadas bien secas ya que la humedad perpetúa el brote y las ampollas tardan más en secar y desaparecer.
  • Evitar las prendas de vestir ajustadas, especialmente la ropa interior.
  • Utilizar ropa interior de algodón que es fresca, seca y permite el intercambio de aire.
  • Compresas frías sobre las llagas que duelen o pican.
  • El consumo de analgésicos poderosos como el paracetamol o el ibuprofeno.

¿Cómo prevenir o evitar el herpes?

Hay medicamentos de supresión, es decir que evitan los brotes. Se consumen a diario, pero son muy fuertes por lo que se recetan sólo en casos extremos, de brotes frecuentes y dolorosos. Además de prevenir los brotes, con estos fármacos se reducen las posibilidades de contagio.

Las formas naturales para evitar los brotes son mantener el estrés controlado, mantener un buen descanso y llevar a cabo una dieta saludable. La comunidad científica no sabe a ciencia cierta cuáles son los disparadores del organismo que desencadena un nuevo brote.

Para evitar contagiarte la enfermedad, no mantengas relaciones sexuales con alguien que tiene síntomas evidentes. Por otro lado, mantén siempre relaciones sexuales orales, vaginales o anales con protección (preservativo o barrera de látex para el sexo oral) ya que eso reduce la posibilidad de contagio, pero ten presente que la persona puede tener herpes en lugares donde el condón no llega a cubrir.

6. VIH/ SIDA

El VIH es el virus que causa el sida. Este virus ataca directamente el sistema inmunológico por lo que los pacientes con SIDA son propensos a padecer cualquier enfermedad ya que no cuentan con anticuerpos que defiendan al organismo.

VIH significa virus de la inmunodeficiencia humana y es una de las enfermedades de transmisión sexual más conocida. La enfermedad ataca a ciertas células del sistema inmune dejando el cuerpo a merced de todos los patógenos. Sin un sistema inmunológico funcional, el paciente puede enfermar de gravedad (incluso de infecciones simples como un resfriado) e incluso morir a causa de ello.

Sólo en los Estados Unidos se registran alrededor de un millón de personas que viven con VIH y se presentan unos 38.000 nuevos casos cada año.

Gran parte de los pacientes con VIH no presentan síntomas durante varios años e incluso se sienten muy bien. Esto retrasa el tratamiento y la busca de ayuda profesional ya que desconocen su condición (sin mencionar que pueden contagiar sin quererlo).

No existe cura para el VIH y una vez que ingresa a nuestro organismo se queda allí de por vida. Sin embargo, hay ciertos medicamentos que mantienen la enfermedad bajo control y reduce la posibilidad de contraer otras enfermedades.

Los especialistas afirman que consumir los medicamentos para el VIH de manera correcta, como lo indica el especialista, el virus puede disminuir lo suficiente en sangre; tanto que probablemente no salga en las pruebas de sangre. Cuando esto sucede, tampoco el VIH es transmisible por vía sexual.

El tratamiento médico es crucial para los infectados con esta enfermedad de transmisión sexual.

¿Cuál es la diferencia entre VIH y SIDA?

VIH y SIDA no son los mismo y es una de las confusiones más comunes a la hora de hablar de enfermedades de transmisión sexual.

Puede que las personas con VIH no tengan SIDA. ¿Cómo es esto posible?

Cuando hablamos de VIH sólo hacemos referencia al virus, el cual puede transmitirse de persona a persona. Una vez que el virus está activo dentro del organismo, actúa directamente destruyendo las células T del sistema inmunológico. Las células T son aquellas que nos protegen y combaten las diferentes infecciones.

Sin células T, nuestro cuerpo está expuesto ya que no es capaz de combatir con ningún patógeno.

Por otro lado, el SIDA es la enfermedad causada por todo el daño que provocó el virus VIH. Una persona con SIDA puede contraer infecciones peligrosas si posee un número muy bajo de células T. Con el tiempo, el paciente es propenso a que dichas infecciones finalmente lo maten.

Si lleva a cabo ningún tipo de tratamiento, un paciente con VIH tarda alrededor de diez años en padecer SIDA. Por el contrario, el tratamiento correspondiente frena el daño del VIH y mantiene al paciente alejado del SIDA durante varias décadas.

Contagio

El VIH se propaga a través de la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. A su vez, ingresa por el organismo a través de cortes, heridas o por las diferentes membranas mucosas.

El VIH se contagia:

  • Al tener sexo oral, vaginal o anal sin protección.
  • Por compartir agujas: al realizarse perforaciones, tatuajes o jeringas.
  • Durante el embarazo cuando el virus se traspasa al feto (existe medicación que reduce considerablemente las posibilidades de que la madre contagie al hijo).
  • Durante el parto.
  • Por la leche materna durante el período de lactancia.

El VIH no se contagia:

  • A través de la saliva: no hay riesgo al besar, compartir bebidas, alimentos o utensilios.
  • Por un abrazo o apretón de manos
  • Al toser o estornudar
  • Por compartir un inodoro.

Síntomas

VIH

Los síntomas del VIH tardan muchos años en manifestarse. Durante el primer tiempo la persona se siente y luce muy bien. 10 años después de contraer la enfermedad, aproximadamente, se experimentan los primeros signos.

Las pruebas de enfermedades de transmisión sexual son muy importantes, en estos casos ya que si el VIH encontrado a tiempo da la posibilidad de frenar el daño. Hazte la prueba ante cualquier sospecha, si tuviste relaciones sexuales sin protección o si has compartido agujas.

Hay una particularidad con esta enfermedad: durante las 2 a 4 semanas después de haber contraído la infección, el paciente padece fiebre, dolores y un malestar generalizado. Esto suele confundirse con una gripe, sin embargo, se debe a que el organismo experimenta una gran concentración del virus en ese momento. Las posibilidades y facilidad de contagio aumentan considerablemente durante esta etapa.

Luego, los síntomas desaparecen y no vuelven hasta después de 10 años o más.

SIDA

Como mencionamos, la persona tiene SIDA cuando el VIH ya perjudicó las células T del sistema inmunológico. En tal caso, muchas infecciones raras (denominadas “oportunistas”) pueden hacerse presente.

Entonces, algunos de los primero síntomas del SIDA se dan porque el paciente padece infecciones raras, desarrolló algún tipo extraño de cáncer o porque ya se advierte un recuento muy bajo de células T.

Otros síntomas son:

  • Aftas (mancha blanca espesa sobre la lengua o en la cara interna de las mejillas), llagas y ampollas.
  • Cefaleas
  • Infecciones recurrentes
  • Ardor de garganta
  • Fatiga, mareos y sensación de aturdimiento
  • Infecciones por hongos
  • Erupciones en cualquier parte del cuerpo
  • Enfermedad pélvica inflamatoria crónica (inflamación de los órganos genitales femeninos ocasionada por bacterias)
  • Pérdida de peso repentina
  • Sensación de asfixia o falta de aire
  • Facilidad para la formación de hematomas
  • Inflamación de las glándulas o durezas (en las de la garganta, axilas e ingle)
  • Fiebre y sudores nocturnos
  • Diarrea
  • Tos seca y dolor en el pecho
  • Protuberancias de la piel y en la boca que pueden tornarse violáceas
  • Sangrado espontáneo de nariz, boca, ano o vagina
  • Manos y/o pies adormecidos
  • Alteración de los movimientos corporales debido a una pérdida de control muscular y de los reflejos.
  • Pérdida de fuerza muscular

7. VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (HPV)

El virus del papiloma humano (VPH o HPV por sus siglas en inglés) es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. En la mayoría de los casos, se trata de una afección inofensiva que desaparece espontáneamente. En otros casos provoca verrugas genitales y en el menor de los casos, cáncer.

Se conocen alrededor de 200 tipos de VPH, de los cuales 40 pueden atacar el área genital, la boca y la garganta. Estos últimos se propagan durante prácticas sexuales (hay otros, que causan verrugas en manos y pies, por ejemplo, que no se contagian a través del sexo).

Las estadísticas informan que más del 80% de las personas sexualmente activas se contagiarán de VPH al menos una vez en su vida. Muchas de esas personas no lo sabrán y la enfermedad desaparecerá por sí sola.

Además de desaparecer de manera espontánea y no ser una infección peligrosa en la mayoría de los casos, es asintomática.

Diferentes tipos de VPH

  • Los tipos 6 y 11 son los que causan la mayoría de las verrugas genitales que, si bien son antiestéticas o molestas, no causan ningún tipo de otra complicación y se las considera de bajo riesgo.
  • Los tipos 16 y 18 son los que causan la mayoría de los casos de cáncer y se consideran de alto riesgo (existen otros que también pueden desarrollar cáncer, pero son menos frecuentes). Si bien el cáncer de cuello cervical suele ser el más asociado al HPV, esta infección también puede ocasionar cáncer en la vulva, vagina, pene, ano, boca y garganta.

Prevención

Si bien la infección no tiene cura, puede desaparecer de manera espontánea. Además, existen vacunas que ayudan a prevenir ciertos tipos de HPV (los más peligrosos) de por vida.

En caso de padecer de verrugas genitales, existen diversos tratamientos para eliminarlas o para controlar los brotes y el crecimiento de éstas.

En caso de padecer VPH de alto riesgo, cuando es tratado a tiempo se puede controlar fácilmente y evitar con éxito el cáncer. Por esto es muy importante realizar las pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual entre las que se encuentran los análisis de sangre y los cultivos vaginales.

Contagio

El contagio se produce de manera sencilla con el contacto piel a piel con alguien infectado. Usar preservativo o barrera de látex puede ayudar en la prevención, sin embargo, el virus puede estar en una zona donde el condón no cubre.

El contagio se produce cuando la vulva, vagina, cuello del útero, pene o ano entran en contacto con los genitales, la boca o la garganta de alguien infectado. No es necesaria la penetración o la eyaculación para que la infección se propague.

Síntomas

La mayoría de los HPV no presentan síntomas, aunque algunos pueden provocar verrugas genitales.

Incluso los tipos de alto riesgo no muestran signos. Cuando la persona comienza a experimentar síntomas el virus ya ha causado suficiente daño como para diagnosticar un cáncer. Por ello, los chequeos frecuentes son necesarios: Con un examen de células a través de un Papanicolau, se puede ver cierta alteración en ellas, tratarlas y evitar el cáncer.

8. MOLUSCOS CONTAGIOSOS

El molusco contagioso forma parte de las enfermedades de transmisión sexual, pero es una afección que afecta cualquier parte del cuerpo. Se contagia fácilmente incluso por vías no sexuales al compartir toallas, ropa o por el contacto piel con piel.

Se trata de un virus que vive en la parte externa de la piel y causa pequeños bultos o protuberancias de consistencia firme. Ataca tanto a adultos como a niños.

Contagio

El molusco contagioso es una de las enfermedades de transmisión sexual más contagiosas. Porque su propagación no es sólo a través del acto sexual. Además del contacto piel con piel con la persona infectada, puedes contraerlos por tocar una toalla, ropa o juguetes infectados. Además, puedes propagarla por tu propio cuerpo si las tocas.

Síntomas

Los bultos en la piel son el síntoma característico. Aunque son generalmente indoloros, a veces pueden causar picazón, pueden inflamarse e incluso irritarse.

El tamaño varía según el paciente. Los moluscos pueden ser pequeños como la cabeza de un alfiler o más grandes como una goma de borrar. Generalmente son del color de la piel, aunque también pueden volverse blanquecinos o rosados.

En el centro presentan un pequeño hoyuelo.

Los síntomas aparecen desde el momento en que se contrae la infección desde la primera semana y hasta 6 meses después. La infección desaparece espontáneamente, aunque los moluscos pueden estar hasta 4 años.

Algunos factores pueden agravar el síntoma, aumentar el tamaño de los bultos o facilitar el contagio:

  • Padecer VIH
  • Tener un sistema inmunológico debilitado
  • Cáncer
  • Otras infecciones que comprometan la función inmune

Tratamiento

Los moluscos pueden ser eliminados a través del frío, la desecación, con un láser o a través de una práctica manual con una pinza y un bisturí. Algunos medicamentos tópicos se aplican sobre la protuberancia para detener el crecimiento, aunque son tratamientos prolongados.


Si deseas leer más sobre las enfermedades de transmisión sexual, te recomendamos continuar la lectura en nuestro próximo artículo: “Información importante sobre las Infecciones de transmisión sexual (ITS) (PARTE 3)


Aquí te mostramos algunos tratamientos llevados a cabo por la medicina natural que funcionan para calmar los síntomas (no son tratamientos de curación, para eso necesitas fármacos recetados). Los paliativos, además, fortalecen el sistema inmunológico. Conoce más en nuestro artículo “Tratamientos naturales para las ITS: ¿Qué hacer ante estas enfermedades que están en aumento?”.


Si quieres conocer a qué hacemos referencia cuando hablamos de sexo seguro, te recomendamos leer nuestro artículo “¿Qué es el sexo seguro? Esto debes hacer para evitar las Infecciones de transmisión sexual” .


Para conseguir un diagnóstico certero, son necesarias las pruebas de laboratorio. De esta forma no sólo podrás recuperar tu salud rápidamente y evitar consecuencias graves, sino también que evitas el contagio hacia los demás. En el artículo “¿Cuándo, cómo y quiénes deben realizarse las pruebas de ETS?” te brindamos esta información.

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