¿Qué es la fibrosis pulmonar?

¿Qué es la fibrosis pulmonar?

La fibrosis pulmonar es una enfermedad compleja y seria que afecta a un gran número de pacientes en todo el mundo, sin embargo, sus características no han sido lo suficientemente difundidas.

Contrario a lo que muchos creen, existen diversos tipos de fibrosis pulmonar y algunas de causas desconocidas. Aquí te contaremos los signos de alerta, síntomas y tratamientos frecuentes de esta enfermedad que afecta a los pulmones, complica la respiración y altera la calidad de vida del paciente.

Descripción: ¿Qué es la fibrosis pulmonar?

La fibrosis pulmonar es una enfermedad que afecta a los tejidos que envuelven los sacos aéreos pulmonares, llamados alvéolos. Es decir, se trata de una enfermedad pulmonar intersticial.

Estos tejidos comienzan a sufrir alteraciones que provocan cicatrización. Ante la aparición de múltiples cicatrices, el tejido se vuelve más grueso, duro y dificulta la respiración adecuada del paciente. La persona tiene dificultades para recuperar el aliento, se ve agitada permanentemente, al mismo tiempo que su sangre no recibe suficiente oxígeno para llevar al resto de tejidos y órganos.

Paulatinamente, el tejido sano de los alvéolos es sustituido por tejido cicatrizado (colágeno). Este cambio genera modificaciones en las características físicas de los pulmones, lo que deriva en alteraciones hemodinámicas y clínicas. Sin control, la enfermedad puede ocasionar la muerte del paciente.

Los especialistas realizan una espirometría para encontrar problemas en las funciones normales de los pulmones. La espirometría es un estudio indoloro donde se mide, a través de un dispositivo, cuánto aire es capaz de retener el paciente, la velocidad de las inhalaciones y la de las exhalaciones. Lo puede realizar cualquier persona mayor de 5 años.

Si en el resultado se demuestra algún tipo de deficiencia de oxígeno, limitaciones funcionales o cualquier modificación en el intercambio habitual de los gases, se procede a realizar más estudios y determinar un diagnóstico.

Fibrosis pulmonar idiopática

La fibrosis pulmonar idiopática es el tipo más común de fibrosis pulmonar. “Idiopática” hace referencia a que es “de origen desconocido”. En la mayoría de los casos, los pacientes son diagnosticados con fibrosis idiopática ya que la causa de la enfermedad y su desarrollo, son desconocidos.

Los hombres son más propensos a padecerla que las mujeres. A su vez, suelen ser diagnosticados alrededor de los 50 años.

La fibrosis y la disminución de la oxigenación provoca una presión pulmonar que afecta en la respiración del paciente. En un primer momento, la presión puede ser controlada a través de diferentes terapias y medicamentos. Sin embargo, cuando la fibrosis compromete la elasticidad de los tejidos pulmonares, la presión es irreversible y el paciente pierde calidad de vida.

Síntomas de la fibrosis pulmonar

La fibrosis pulmonar comparte síntomas con la mayoría de las enfermedades pulmonares, puede ocurrir que en un principio no se llegue a un diagnóstica certero por este motivo.

Acude con un médico si presentas cualquiera de los siguientes síntomas, si son persistentes y no mejoran con el tratamiento asignado o si empeoran con el paso del tiempo:

  • Imposibilidad de hacer ejercicio por falta de aliento, difícil de recuperarlo después de la actividad física.
  • Ensanchamiento y redondeo de las puntas de los dedos de manos y pies: una condición que se denomina acropaquía.
  • Tos seca, rasposa y persistente.
  • Molestias musculares y dolores articulares.
  • Agitación: respiración rápida, superficial.
  • Sensación de fatiga permanente.
  • Pérdida de peso involuntaria, paulatina y gradual, sin explicación aparente.
  • Presión en el pecho y la caja torácica.
  • Inapetencia

Si los síntomas no son controlados a tiempo y los pulmones sufren irritación o inflamación recurrente, puede desencadenar un infarto pulmonar, absceso o bronquiectasia.

Factores de riesgo y Causas de la fibrosis pulmonar

Si bien se clasificaron más de 200 tipos diferentes de fibrosis pulmonar, la idiopática es la más común ya que la causa de esta enfermedad es muy difícil de encontrar.

Se estima que hay más de 50.000 nuevos casos de fibrosis pulmonar idiopática al año. Los pacientes manifiestan que los síntomas aparecen entre los 50 y los 70 años de edad. Si bien los hombres presentan más posibilidades de padecer esta enfermedad, existen también otros factores de riesgo:

  • Padecer enfermedad por reflujo gastroesofágico: Un padecimiento donde los ácidos y jugos estomacales vuelven hacia la garganta. Cuando esto ocurre, algunas gotas logran ir desde la garganta hacia los pulmones.
  • Exposición continua a químicos nocivos peligrosos que, al ser inhalados, dañan los tejidos pulmonares.
  • Sufrir alteraciones autoinmunes como artritis reumatoide, esclerodermia, lupus, sarcoidosis o el síndrome de Sjögren.
  • La permanente exposición al humo del cigarrillo, ya sea el mismo fumador o fumadores pasivos (que suelen ser los cónyuges del fumador).
  • Predisposición genética por antecedentes familiares: el médico indagará sobre esto en las primeras consultas ya que es muy importante a la hora de encontrar la causa del problema.
  • Exposición a ciertos materiales sumamente irritantes y tóxicos para los pulmones: amianto, gases, humos, radiaciones, polvo de carbón, polvo de algodón y polvo de sílice.
  • Hipersensibilidad a las plumas de aves y estar expuesto a ellas a través de edredones, almohadas, relleno de almohadones, trabajos en granjas, etc.
  • El consumo de algunos medicamentos como bleomicina, amiodarona, metotrexato, infliximab y etanercept.
  • Someterse a quimioterapia.
  • Infecciones pulmonares como la tuberculosis

Estudios de diagnóstico

Tanto para diagnosticar la enfermedad, como para evaluar los daños, se emplean diversos estudios de diagnóstico.

En una primera instancia, como mencionamos anteriormente, se puede realizar una espirometría para medir la cantidad y calidad del intercambio de gases. Esto suele emplearse cuando el médico advierte que la enfermedad pulmonar es restrictiva, es decir, que impide una correcta oxigenación.

Por otro lado, las radiografías de tórax suelen no ser de total confianza. Por medio de ellas se pueden, o no, ver los daños causados, pero dependen en gran medida del paciente y condición de la enfermedad.

Sin embargo, una tomografía axial computarizada resulta la más efectiva. En ella se pueden ver con total claridad las anormalidades presentes.

¿Cómo se cura la fibrosis pulmonar? Tratamiento convencional de la fibrosis pulmonar

Gran parte del tratamiento dependerá de la causa que originó la fibrosis pulmonar. Sin embargo, aquí hay algunas opciones de terapias:

1. Retirar la sustancia o situación que favoreció el desarrollo de la enfermedad

En todos los casos será necesario alejar al paciente del factor que comenzó la condición. Tratamiento para la infección, abandonar el cigarrillo, cambiar de trabajo, evitar la sustancia química que se inhala, dejar de estar expuesto a los gases nocivos, etc.

Al realizar esto, muchos pacientes sólo padecen de neumonitis por hipersensibilidad, una forma mucho menos severa de fibrosis pulmonar que se puede controlar sólo alejando la sustancia irritante.

2. Tratamientos farmacológicos

Los medicamentos empleados en la fibrosis pulmonar se centran en la disminución de la inflamación para facilitar la oxigenación del paciente. Los fármacos glucocorticoides y los medicamentos citotóxicos son los recetados con más frecuencia.

En caso de que el origen se dé por una infección u otra enfermedad adyacente (como las autoinmunes, por ejemplo), también se puede prescribir antibióticos, inmunodepresores, etc.

Consumo de corticoides

Algunas fibrosis pulmonar responden bien al tratamiento con corticoides, especialmente a la prednisona. Suelen recetarse para frenar los procesos anteriores a la fibrosis que acaba con la elasticidad de los tejidos.

Como se sospecha que el sistema inmune tiene mucho que ver en el desarrollo de esta patología, se suelen combinar los corticoides (para evitar la presión y favorecer la oxigenación) con inmunosupresores que detienen la progresión del daño.

La fibrosis pulmonar idiopática suele no reaccionar bien a este tipo de tratamientos.

Inmunosupresores para la fibrosis pulmonar

Como detallamos anteriormente se realizan tratamientos combinando corticoides e inmunosupresores ya que el sistema inmune tiene un papel importante en algunas fibrosis pulmonares. Sin embargo, los pacientes que reaccionan bien al tratamiento, son la minoría.

Para mejorar la respuesta y ampliar el grupo de pacientes beneficiados, suelen sumar estos fármacos: azatioprina, ciclofosfamida, metotrexato, penicilamina, ciclosporina o colchicina.

3. Trasplante de pulmón

En casos severos de fibrosis pulmonar, el trasplante de pulmón es la única opción viable.


Si quieres conocer nuevas investigaciones, lee nuestro próximo artículo: “Nuevas investigaciones buscan curar la fibrosis pulmonar”


¿Qué hacer si se le ha diagnosticado fibrosis pulmonar?

Si has sido diagnosticado recientemente con fibrosis pulmonar te recomendamos, ante todo, mantener la calma. Luego, deberás encontrar un médico con quien sientas suficiente confianza respecto a todas las dudas que necesitarás evacuar.

A continuación, te brindamos algunas ideas sobre cuestiones que puedes abordar con tu médico, con el objetivo de continuar con una buena calidad de vida a la vez que, en conjunto, consiguen controlar la enfermedad adecuadamente.

  • Ten una consulta con el especialista donde evacues todas las dudas, te pongas al día con los tratamientos disponibles y consigas un buen vínculo paciente – profesional.
  • Habla sobre cuáles son los tratamientos posibles ante tu caso específico. Esto dependerá en gran medida de la causa. Hay muchos medicamentos que logran retrasar o frenar el progreso rápido de la enfermedad, mientras que otros ayudan con el control de los síntomas para que el paciente no sufra incomodidades innecesarias.
  • Consulta sobre las terapias de oxígeno. Muchos pacientes creen que estas terapias lo vuelven dependientes del oxígeno y que luego no podrán mantener una vida normal. Por el contrario, las terapias de oxígeno permiten que el paciente continúe activo sin perder el aliento ante el menor esfuerzo.
  • Indague con el especialista (y que gestione una derivación al profesional adecuado, en caso de ser necesario) sobre tratamientos de rehabilitación pulmonar. La rehabilitación pulmonar es un programa de ejercicios, actividades y educación al paciente, con el objetivo de mejorar su calidad de vida. Al aprender sobre su enfermedad, la persona es capaz de abordarla desde otro punto de vista, advertir sus necesidades y canalizarlas a través del tratamiento adecuado. Existen, incluso, grupos de apoyo de rehabilitación pulmonar.
  • Según el estado y evolución de tu condición, habla con el médico sobre las posibilidades de trasplante. Cuidados, estudios de evaluación, riesgos, detalle de la cirugía, etc. Quizás es una mejor opción que el consumo extremo de fármacos.

CONCLUSIÓN

La fibrosis pulmonar es una enfermedad caracterizada por la sustitución del tejido sano de los alvéolos, por tejido cicatrizado. Éste es mucho más grueso y rígido lo que provoca cierta presión pulmonar a la hora de respirar y poca flexibilidad de los sacos respiratorios.

Existen algunos tratamientos que buscan mejorar la calidad de vida del paciente, aunque en casos muy severos el trasplante es la única opción viable de supervivencia.

Transmite esta información a todos aquellos que creas, les será útil…

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