infección urinaria

Descripción General

La infección urinaria es una de las enfermedades más comunes.

Muchos pacientes se han acostumbrado a convivir y tratarla, sin embargo, desconocen la causa real de su padecimiento.

Padecer de infecciones urinarias recurrentes, no es algo normal.

Se denomina infección urinaria a toda infección que se aloje en cualquier parte del tracto urinario.

El aparato urinario de una persona saludable se compone de dos riñones, dos uréteres, una vejiga y una uretra.

Es el encargado de eliminar toxinas y el exceso de agua del cuerpo.

Si bien la mayoría de las infecciones urinarias se dan en el tracto inferior (vejiga y uretra), no son las únicas.

Es esencial comenzar con un tratamiento inmediato. Si la enfermedad llega a los riñones, dependiendo su gravedad, puede traer consecuencias graves.

Tipos y Factores de riesgo

 

Diferentes tipos de infección urinaria

Como mencionamos, la infección urinaria puede alojarse en cualquier parte del sistema urinario.

Según el órgano y la zona afectada, es el tipo de infección.

A continuación, detallamos las más conocidas:

  • Pielonefritis Aguda: Afecta a los riñones. Se caracteriza por un fuerte dolor en la parte superior de la espalda. Va acompañado de mucha fiebre, temblores y vómito.
  • Cistitis: Afecta a la vejiga. Las micciones son frecuentes, molestas, con ardores y las ganas de orinar no cesan. También se puede presentar sangre en la orina, molestias en la parte baja abdominal y presión en la pelvis.
  • Uretritis: En este caso la zona perjudicada es la uretra. Existe mucha secreción y ardor al orinar.

Ante cualquiera de estos síntomas de infección urinaria, acude con un médico.

Un tratamiento temprano evita consecuencias a largo plazo y verdaderamente serias.

Factores de riesgo

Si bien en esta oportunidad estamos hablando de una enfermedad muy común, es importante conocer los factores que nos vuelven más vulnerables a ella.

Numerosas características físicas y costumbres de higiene pueden predisponernos más o menos a una infección urinaria.

Estas son algunas especificaciones para tener en cuenta:

  • Anatomía femenina: Las mujeres son más propensas que los hombres a padecerla. Según las investigaciones, el cuerpo femenino sufre este padecimiento hasta 4 veces más que el del hombre.

Los hombres presentan una uretra más larga que las mujeres. Ante esta característica, los microorganismos patógenos tienen más dificultades para ingresar al sistema urinario y atacar.

  • Menopausia: La disminución del estrógeno en el organismo produce numerosos cambios. Entre ellos, se altera el equilibrio de las vías urinarias volviéndolas más propensas a ataques bacteriales.
  • Vida sexual activa: La infección urinaria es de difícil contagio, las probabilidades son muy bajas. Aunque la pareja tenga bacterias en la uretra es poco probable que éstas se trasladen hacia el otro organismo durante el acto sexual.

Sin embargo, esto dependerá de la salud y fortaleza del sistema inmunológico de cada uno.

Volviendo a la anatomía femenina, las mujeres sexualmente activas presentan más probabilidad de padecer de una infección urinaria. Además, el uso de diafragmas o espermicidas aumentan este riesgo.

  • Tampones y apósitos: El uso de tampones y toallas femeninas por mucho tiempo, favorece la proliferación de bacterias.

Para evitar esto, es necesario cambiar el apósito o tampón cada 4 horas. Higienizar bien la zona íntima sólo con agua y evitar la contaminación desinfectando bien nuestras manos durante el proceso.

  • Cirugías: Los pacientes que han sufrido algún tipo de intervención quirúrgica reciente en el aparato urinario pueden padecer una infección. Lo mismo sucede en aquellos que se han sometido a algún tipo de análisis invasivo en el área.
  • Malformaciones en el aparato urinario: Esta es una característica que suele darse más en niños. Ante la presencia de infecciones frecuentes en la zona, se aconseja hacer un examen minucioso para conocer el desarrollo de los diferentes órganos.
  • Cálculos: Los cálculos renales o una hiperplasia prostática pueden ocasionar una obstrucción en las vías y son factores de riesgo que favorecen las infecciones.

Otros:

– Personas con el sistema inmune debilitado

– Diabéticos

– El uso de catéter para orinar

– El uso de sondas, luego de una intervención médica

Causas y Síntomas

Causas

La infección urinaria se origina por la presencia de bacterias que logran ingresar a través de la uretra.

El aparato urinario cuenta con barreras que impiden el paso de estos microorganismos. Sin embargo, algunos factores hacen que estos mecanismos fallen.

Cuando la bacteria lograr ingresar al organismo, puede desarrollarse en cualquier zona dentro del aparato. Las zonas más afectadas suelen ser la vejiga y la uretra.

Las causas más comunes son:

  • Escherichia Coli: Esta bacteria suele ser la causante de una infección urinaria en la vejiga. La enfermedad se denomina cistitis y es muy molesta, aunque fácil de tratar.

La escherichia coli suele estar alojada en el tracto gastrointestinal. Si logra viajar desde el ano hasta la uretra, es capaz de infectar el tracto urinario.

Las relaciones sexuales o la falta de higiene favorecen este padecimiento. En niñas suele darse porque al higienizar la zona lo hacen desde atrás hacia adelante.

  • Uretritis: La uretritis es una infección urinaria que ataca la uretra. Puede darse por situaciones como se explicó en el punto anterior (una bacteria viaja del ano hacia la uretra) o puede estar relacionada a otras enfermedades.

Las enfermedades de transmisión sexual como herpes, gonorrea, clamidia o micoplasma son causantes de uretritis.

  • Aguantar las ganas de orinar: Por mucho tiempo se creyó que esto era un mito. Sin embargo, pudo comprobarse que no ir al baño cuando lo necesitamos ayuda a desarrollar infecciones.

En la uretra hay mucha presencia bacteriana. Cada vez que orinamos ayudamos a la limpieza. Si aguantamos las ganas por mucho tiempo, damos la posibilidad de que esos microorganismos se trasladen hacia las vías urinarias.

Algo similar ocurre cuando no bebemos la suficiente cantidad de agua durante el día. La uretra y las vías urinarias no consiguen limpiarse adecuadamente.

Síntomas Generales

Los síntomas pueden variar de un paciente a otro. Incluso, algunas infecciones no presentan síntomas en absoluto.

Algunas de las señales que puedes advertir son:

  • Micciones frecuentes
  • Ganas permanente de orinar (sin lograr hacerlo)
  • Ardor al orinar
  • Dolor punzante al orinar
  • Orina de color oscuro
  • Orina turbia
  • Orina de color rosado
  • Fuerte olor en la orina
  • Dolor en el pubis
  • Dolor en la pelvis

Diagnóstico y Tratamiento

Los especialistas médicos recetan antibióticos para tratar esta enfermedad. Los fármacos más conocidos son: trimetoprima, sulfametoxazol, fosfomicina, nitrofurantoína, cefalexina y ceftriaxona.

Si bien los médicos clínicos suelen ser los primeros en diagnosticar, pueden solicitar una derivación con algún especialista idóneo. Algunas de las especialidades que pueden analizar cada caso en particular son: urología, nefrología, ginecología y obstetricia (si la paciente está embarazada).

Además de los análisis de orina, se pueden solicitar análisis de sangre y cultivos.

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