Próstata inflamada: Causas, Síntomas y Tratamiento

Próstata inflamada: Causas, Síntomas y Tratamiento

La próstata inflamada es un problema masculino más común de lo que se cree. Muchas veces suele ser asintomática y no requiere de una preocupación desmedida.

Dicha inflamación puede darse por varias causas y es la afección prostática más común en hombres menores de 50 años.

Recibe el nombre de prostatitis y aquí te contamos cuáles son las causas frecuentes, los síntomas, factores de riesgo y tratamientos convencionales. Si conoces a alguien que pueda necesitar esta información, no dudes en recomendarle este artículo y todo lo que detallaremos a continuación.

La próstata

La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino. Es la encargada de producir semen y el 10% del líquido seminal que protege a los espermatozoides para facilitar la reproducción.

El tamaño de la glándula varía según la edad, las infecciones bacterianas y el paso del tiempo, pero en muchos casos, esta variación es de causa desconocida. La próstata en un organismo saludable y normal tiene el tamaño de una nuez.

Está ubicada bajo la vejiga y rodea la uretra. Durante la eyaculación cierra la vejiga para impedir el paso de la orina, a la vez que empuja el semen por la uretra hacia el exterior.


Si necesitas conocer más acerca de esta glándula importante en la salud masculina, te recomendamos leer: “Próstata: Qué es, para qué sirve y enfermedades relacionadas”


¿Qué es la próstata inflamada o prostatitis?

Como mencionamos, la prostatitis es el principal problema de próstata en hombres menores de 50 años. Si bien puede atacarlos a cualquier edad, es más frecuente durante la adultez en hombres sexualmente activos.

Es la inflamación y posible irritación de la próstata. En cualquier parte del cuerpo, la inflamación es una reacción del organismo mientras combate algún ataque de un agente patógeno o se encarga de reparar una lesión.

Las causas son variadas, aunque la bacterial es la más frecuente, sin embargo, existen casos donde el origen no se logra determinar con exactitud.

Esta enfermedad causa grandes molestias y síntomas diversos que van desde el dolor o las molestias al orinar, hasta signos similares a los de la gripe. Aparecen de manera repentina y se desarrollan gradualmente.

Puede ser aguda o crónica y requiere tratamiento médico inmediato.

Síntomas de la inflamación de próstata

Los síntomas dependerán mucho de la causa de la enfermedad, pero estas son algunas de las señales más comunes a las cuales debemos permanecer alertas:

  • Ardor y dolores punzantes al orinar. Este problema suele denominarse como “disuria”.
  • Problemas al orinar: se experimenta un goteo de orina o ganas de orinar, aunque con imposibilidad de hacerlo (un síntoma propio de la infección urinaria, por ejemplo).
  • Necesidad frecuente de orinar que aumenta por las noches.
  • Orina de aspecto turbio, con sedimentos.
  • Presencia de sangre en la orina ya que la próstata inflamada sensibiliza toda la zona.
  • Molestias en la zona abdominal, en la ingle o en la parte lumbar (espalda baja).
  • Dolores en el escroto, el recto, el pene o los testículos.
  • Dolores y ardores durante la eyaculación.
  • Si la prostatitis es bacteriana, síntomas gripales: dolor corporal, fiebre, secreción nasal, congestión, ardores de garganta, fatiga, desgano, etc.

Cualquiera de estos síntomas es molesto y alerta sobre algún problema de salud. Acude con un especialista si experimentas al menos uno de los signos antes mencionados. Cualquiera sea la causa de la próstata inflamada debe ser atendida de inmediato por un médico ya que la infección puede empeorar y ocasionar daños más graves y serios.

¿Qué causa la próstata inflamada?

Cuando la prostatitis es causada por una bacteria, es aguda y suele tratarse fácilmente con antibióticos. Las cepas comunes de bacterias pueden ocasionar esta infección.

Una de las razones más simples y comunes es cuando las bacterias mismas presentes en la orina logran filtrarse hacia la próstata. Si los antibióticos, luego, no logran eliminar el total de las bacterias filtradas, la prostatitis reaparecería e incluso podría volverse crónica.

Otra causa que puede derivar en una próstata inflamada es una lesión en las vías urinarias. La lesión no sólo se da por un golpe o traumatismo en la zona, sino también después de una intervención quirúrgica, por ejemplo.

Finalmente, también existe la posibilidad de no encontrar la causa exacta. Muchas veces, las pruebas de laboratorio no dan resultados positivos para las bacterias y el paciente no ha sufrido lesión alguna. En tal caso, el tratamiento es paliativo hasta que se calman los síntomas.

Factores de riesgo que favorecen la inflamación de la próstata

Existen algunas características y circunstancias que aumentan las posibilidades de padecer una próstata inflamada en algunos hombres:

  • Ser un adulto joven o de mediana edad.
  • Haberse realizado alguna intervención o biopsia en la próstata.
  • Haber padecido prostatitis anteriormente (la inflamación puede ser recurrente una vez que se la padeció).
  • Tener VIH/ SIDA.
  • Padecer una infección en las vías urinarias, ya sea en la vejiga o en la uretra (tubo que transporta la orina hacia el pene).
  • Tener, o haber tenido por hospitalización, una sonda urinaria (tubo insertado en la uretra que drena la orina desde la vejiga hacia el exterior).
  • Sufrir un traumatismo en la pelvis. Este suele ser un problema común entre ciclistas o personas que montan frecuentemente a caballo.

Diagnóstico

En la búsqueda de la causa, el especialista deberá realizar un examen físico que probablemente incluya tacto rectal. Esto suele ser un tabú para los hombres que prefieren no ir al médico, siendo que esta es una práctica completamente normal, segura y necesaria para lograr un buen cuidado de la salud.

Pruebas de diagnóstico

Además, se solicitarán algunas pruebas de diagnóstico que incluyen ver el estado general de la próstata inflamada, de todos los órganos que la rodean, encontrar la causa real y descartar otras patologías que comparten síntomas con la prostatitis.

Algunas de las pruebas y análisis más solicitados son:

  • Análisis de orina: Analizar una muestra de orina servirá para conocer si existe algún tipo de infección urinaria, si hay presencia de sedimentos, proteínas, etc.
  • Análisis de sangre: A través del análisis de sangre se puede determinar si existe algún tipo de infección viral o bacteriana.
  • Diagnóstico por imágenes: Si los resultados de laboratorio y el examen físico no brinda suficientes evidencias, el profesional puede solicitar alguna exploración por imágenes. Una tomografía computarizada del tracto urinario completo suele ser la más elegida por los médicos. A través de ella se logran observar detalles más precisos que los que presenta una radiografía común.
  • Análisis de secreciones: Para lograr una muestra de las secreciones del pene, se puede aplicar un masaje prostático que permite una eyaculación casi inmediata que es llevada a análisis.

Resultados

A partir de las pruebas y análisis, el especialista logrará un diagnóstico que explique las causas y permita considerar cuál es el tratamiento adecuado. Según los resultados, la prostatitis puede ser:

  1. Bacteriana aguda: Este tipo de prostatitis es causado por una cepa de bacterias comunes que logran infectar la próstata. Los síntomas que desencadena son similares a los de una gripe: además de la inflamación protática, fiebre, náuseas, fatiga, etc. Se desarrolla de manera repentina y es fácilmente tratable.
  2. Bacteriana crónica: Suele suceder cuando los antibióticos no logran eliminar todas las bacterias que causaron la infección inicial entonces se desencadenan episodios de infecciones recurrentes o difíciles de tratar. Los pacientes con próstata inflamada de forma crónica pueden no presentar síntomas.
  3. Crónica por Síndrome de dolor pélvico: Aunque suene extraño, este es el tipo de prostatitis más frecuente. No está causado por bacterias incluso, en muchos casos, no se conocen las causas. Se le diagnostica al paciente un dolor crónico en la pelvis con inflamación de próstata y los síntomas se despiertan por ciertos períodos de tiempo, variando de nulos a severos, dependiendo de cada paciente.
  4. Inflamatoria asintomática: Esta prostatitis suele diagnosticarse a partir de un control de rutina donde se advierte la próstata inflamada; sin embargo, el paciente no presenta anomalidades, ni ningún tipo de síntoma. Esta afección no necesita ningún tipo de tratamiento, sólo supervisión médica al menos una o dos veces al año.

Tratamientos y Medicamentos para la próstata inflamada

Una vez diagnosticada la prostatitis a partir del descubrimiento de las causas (o la inexistencia de ellas), será necesario determinar el tipo de tratamiento a seguir. De acuerdo con el tipo de afección que está alterando a la próstata, el médico decidirá entre estos:

  • ANTIBIÓTICOS: Este suele ser el tratamiento más recetado para la próstata inflamada ya que muchas veces, aunque no se encuentra la bacteria exacta que causa la infección, se busca eliminarlas a todas para evitar una prostatitis crónica. Si la bacteria ha sido descubierta, se prescriben antibióticos específicos y no los de amplio espectro. Además, si el paciente sufre síntomas muy graves puede que el tratamiento, en un comienzo, sea por vía intravenosa para luego pasar a los vía oral. Un tratamiento con antibióticos puede durar alrededor de 10 días, pero con una prostatitis crónica se suele extender.
  • ANTIINFLAMATORIOS: Generalmente se consumen antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno.
  • ALFABLOQUEANTES: Los alfa bloqueantes ayudan a relajar las fibras musculares y el cuello de la vejiga (donde se une con la próstata). Se suelen recetar a los pacientes que presentan mucho dolor al orinar o molestias para eyacular y durante el coito.

Complicaciones de la prostatitis

Las complicaciones derivadas de la prostatitis son realmente poco frecuentes. La más común es la transformación de una prostatitis aguda a una crónica, aunque también se da en el menor de los casos.

Otras complicaciones en la próstata son:

  • Bacteriemia: Cuando la infección bacteriana se traslada a la sangre.
  • Epididimitis: Esta inflamación se da en la estructura tubular que se encuentra detrás del testículo.
  • Absceso protático: Se produce una cavidad en la próstata con pus o supuración.
  • Esterilidad o anomalías en el semen: Esta consecuencia puede ocurrir en pacientes diagnosticados con prostatitis crónica. Los que padecen prostatitis aguda no presentan este riesgo.

Existe una creencia generalizada que relaciona la prostatitis con el cáncer de próstata, sin embargo, esto no es real. No hay evidencias sobre esta relación y padecer una inflamación en la próstata es mucho más común que desarrollar cáncer.

Próstata inflamada y disfunción eréctil

Algunos hombres se preguntan si la próstata inflamada deriva luego en una disfunción eréctil. Esto es cierto, pero sólo en parte: La disfunción eréctil es un síntoma de la próstata inflamada, no una consecuencia o complicación de ella.

Suele suceder mayormente en hombres de entre 25 a 45 años y el mismo tratamiento para la prostatitis, es suficiente para acabar con la disfunción eréctil (junto con el resto de los síntomas).

Por esto es importante que, si padeces algún problema de erección, acudas con un especialista en urología para un chequeo y diagnóstico de la posible causa.

CONCLUSIÓN: ¿Cómo cuidar una próstata inflamada?

Como pudimos ver, la próstata inflamada es, dentro de todo, una afección común y muchas veces asintomática. Las causas que la originan son diversas y por esto no siempre es viable la prevención.

Los únicos tratamientos preventivos que dan buenos resultados son los chequeos médicos periódicos y la buena higiene personal. Mantener el pene limpio evita la sobrepoblación de bacterias que pueden atacar luego a la próstata o la uretra.

Por otro lado, si ya padeces una próstata inflamada, además de seguir el tratamiento indicado por el médico, te aconsejamos:

  • Orinar todas las veces que el cuerpo lo requiera, de forma pausada dando tiempo para evacuar la totalidad de la orina.
  • Tomar baños tibios de inmersión para calmar los dolores.
  • Evitar el alcohol (ya que tiene efectos deshidratantes en el organismo) y las comidas picantes, cítricos o los alimentos con cafeína (estas sustancias son irritantes de los conductos urinarios).
  • Bebe entre 2 a 4 litros de agua por día.

Recuerda… ¡Comparte esta información para que todos se mantengan informados!

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