¿Cuándo, cómo y quiénes deben realizarse las pruebas de ETS?

¿Cuándo, cómo y quiénes deben realizarse las pruebas de ETS?

Las pruebas de ETS deben formar parte de nuestros chequeos de rutina. A través de ellas podemos lograr un diagnóstico seguro o calmar nuestras dudas e incertidumbres.

Estas pruebas deben estar realizadas y recomendadas por profesionales de la salud, sin embargo, puedes solicitarlas de inmediato en caso de que tengas sospechas.

Se trata de prácticas médicas seguras, eficaces y muy eficientes que, además, son de suma confidencialidad en caso de que requieras la máxima discreción.

Aquí te contamos todos lo que necesitas saber a la hora de realizarte pruebas de ETS y desarrollamos algunos puntos importante para tu tranquilidad.

¿Qué son las pruebas de ETS (para detectar enfermedades de transmisión sexual)?

Si has leído nuestros artículos sobre enfermedades de transmisión sexual, entonces sabrás que muchas de ellas no presentan síntomas, o son poco específicos, o muy leves, o se presentan en forma de brotes desapareciendo espontáneamente.


En caso de querer leerlo, aquí te mostramos nuestro artículo “Infecciones De Transmisión Sexual: Toda La Información Importante Que Necesitas Saber (PARTE 1).” el cual está dividido en tres partes para que conozcas a fondo todas las infecciones que puedes contagiarte en caso de no practicar sexo seguro.


Entonces, como los síntomas no son lo suficientemente confiables en cuanto a considerarlos una señal de alerta, podemos concluir que la única forma de asegurarnos un diagnóstico es a través de las pruebas de detección.

Las pruebas de ETS son diferentes prácticas médicas con las que logran conocer si algún patógeno que causa infecciones de transmisión sexual está atacando el organismo del paciente. Dichos patógenos pueden ser virus, bacterias, hongos o parásitos.

Las pruebas son análisis de sangre, cultivos vaginales (el Papanicolau es el más utilizado), hisopados e incluso la observación clínica de algunos síntomas cutáneos, especialmente.

Incluso si has tenido sexo anal, vaginal u oral con protección, los especialistas recomiendan realizar una prueba de control al menos una vez cada 6 meses. Sumado al chequeo anual para todo adulto y para cualquier paciente sexualmente activo.

Ante cualquier duda respecto a esta información, debes acercarte a dialogar con un profesional de la salud. Deja temores y juicios de lado ya que los médicos o enfermeros están dispuestos a ayudar y a educar en sexualidad por el bien personal y el de la comunidad.

¿Cuáles son aquellos síntomas que pueden advertir sobre una Infección de transmisión sexual?

Cada persona experimenta diversos tipos e intensidades en cuanto a los síntomas de las diferentes enfermedades. Si luego de mantener algún encuentro sexual notas algo raro en tu cuerpo, te aconsejamos acercarte a un centro de salud inmediatamente.

Recuerda que los síntomas de las ITS (infecciones de transmisión sexual) pueden aparecer y desaparecer con el tiempo e, incluso, a los pocos días. Por ello no confíes en los brotes y en la desaparición de estos ya que, en caso de padecer una infección, el cuerpo aún la padece.

Algunos síntomas a los que debes prestar atención y acudir con un especialista, incluso cuando se presenten muy leves, son:

  • Llagas en los genitales, en los muslos o alrededor de ellos, abiertas y con supuración o humedad. Pueden también presentarse como protuberancias de la piel, cerradas similar a un vello encarnado.
  • Secreciones de la vagina diferentes al flujo vaginal habitual.
  • Secreciones extrañas del pene.
  • Ardor o molestias al orinar.
  • Aumento de las ganas de orinar, síntoma similar al de una cistitis.
  • Picazón, ardor, dolor o molestia en la vagina, el pene, la vulva o el ano.
  • Inflamación anormal de la vagina, el pene, la vulva o el ano.
  • Síntomas similares a los de la gripe (sin ser gripe) como fiebre baja, malestar generalizado, inflamación glandular y fatiga.

Como podrás ver, todos estos síntomas pueden no estar relacionados a una ITS, pero será necesario un buen diagnóstico. Otras afecciones comunes como granos, pelos encarnados, gripe, infecciones urinarias, infecciones por hongos, entre otras, también pueden estar causando estos síntomas.

Habla con confianza sobre lo que sientes con un especialista en salud para que pueda recomendarte algunas pruebas de ETS que son seguras, rápidas y eficaces, y así comenzar un tratamiento (o no, aunque ganarás seguridad) cuanto antes.

Los tratamientos contra las ETS (enfermedades de transmisión sexual) no sólo acaban de forma segura con la causa de la infección, sino también ayudan al control de síntomas, previenen consecuencias futuras, evitan que contagies a otras personas y disminuyen la posibilidad de que contraigas otro tipo de enfermedades, como el VIH.

La mayoría de las ITS pueden curarse con medicamentos (antibióticos) o pueden ser tratadas con fármacos que ayudan con el control de los síntomas o mantienen a la enfermedad bajo control. Muchos pacientes se asustan a la hora de realizarse la prueba, no por la prueba en sí, sino por los resultados.


Aquí te mostramos algunos tratamientos llevados a cabo por la medicina natural que funcionan para calmar los síntomas (no son tratamientos de curación, para eso necesitas fármacos recetados). Los paliativos, además, fortalecen el sistema inmunológico. Conoce más en nuestro artículo “Tratamientos naturales para las ITS: ¿Qué hacer ante estas enfermedades que están en aumento?”.


Realiza las pruebas de ETS sin temores ya que un tratamiento adecuado y a tiempo es la mejor de las opciones para tu bienestar.

¿Qué sucede cuando el paciente no tiene síntomas?

El principal problema de esto es que este paciente no sabe que padece una enfermedad. El segundo problema es que, al no saberlo, puede estar contagiando a otras personas.

Ante esto se deben seguir dos reglas importantísimas para cuidar la salud de todos:

  1. Acudir con un especialista si no practicaste sexo seguro.
  2. Realizar los chequeos semestrales recomendados por los especialistas. Estos incluyen análisis de sangre y cultivos vaginales.

¿Cómo solicitar las pruebas de ETS?

Muchas veces las pruebas de ETS o de detección no forman parte de las prácticas de rutina de ginecólogos o urólogos; o simplemente algunos profesionales no las creen necesarias si hace poco tiempo salió todo bien al realizar controles de salud.

Ante esto es importante sincerarse respecto a la vida sexual que llevamos (en cuestiones sólo de salud) o respecto a las sospechas que se nos hayan despertado para solicitar unas pruebas de ETS.

La mayoría de las personas sexualmente activas han padecido una ITS en sus vidas. Considerarlas un tabú nos ha llevado a desarrollar muchos mitos alrededor de ellas y a la propagación de la desinformación.

En muchos lugares del mundo, estas pruebas son gratuitas o se dan en ciertos lugares como campañas de concientización, prevención y divulgación de la educación sexual básica. Averigua en tu centro de salud más cercano dónde puedes realizártelas de forma gratuita. Además, estos lugares, centros o profesionales especializados cuentan con una gran reserva y confidencialidad, en caso de que tengas algún tipo de temor.

Otra opción es acercarte a cualquier profesional de confianza que tengas y puedas hablar con él. Alguien responsable te derivará de inmediato con un especialista seguro que te ayudará.

Estas son algunas consultas que puedes tratar en el consultorio:

  • Siempre he tenido sexo seguro, ¿igual debo realizarme pruebas de ETS?
  • Nunca me hice pruebas de ETS, ¿debo hacérmelas? ¿En qué consisten?
  • En mis chequeos de rutina, ¿alguna vez me han realizado pruebas de ETS?
  • ¿Cómo sé cuándo debo realizarme las pruebas de ETS?

¿Cómo saber qué prueba necesitas?

Si bien las pruebas no son tantas, quizás necesites una guía respecto a qué prueba será necesaria en tu caso particular y cuál no. Para ello encontrarás toda la información necesaria en los centros de salud a los que te dirijas. Puedes sentir tranquilidad en eso ya que los profesionales siempre estarán dispuestos.

Sin embargo, te contamos algunos factores a los que debes prestar atención cuando solicitas pruebas de ETS, o dónde pondrán el foco los profesionales que te atenderán:

  • Síntomas o señales que adviertes en tu cuerpo y despertaron la sospecha.
  • Si sabes que tu compañero/a sexual ha tenido una ETS
  • ¿Has padecido alguna ETS anteriormente?
  • El tipo de sexo que practicaste (oral, anal o vaginal) y si lo hiciste con preservativo o barrera de látex.
  • ¿Con cuánta frecuencia utilizas protección? ¿Con todos tus vínculos sexuales?
  • ¿Posees otro hábito que implica un riesgo (como compartir agujas)?

Con estos datos, tanto tú como el médico podrán conocer qué pruebas de ETS son las más adecuadas para tu caso específico. No omitas ningún detalle, recuerda que nadie en ese lugar debe o podrá juzgarte, están allí para cooperar en tu salud.

¿Cuáles son las diferentes pruebas de ETS?

Si bien una de las más utilizadas es el análisis sanguíneo, hay más pruebas que nos pueden brindar un diagnóstico certero. Incluso existen tantas infecciones que, dependiendo los síntomas, el médico puede solicitar unas más específicas de acuerdo con el cuadro, mientras que otras funcionarían mejor en otros casos.

La ayuda profesional en este aspecto es fundamental.

Las pruebas de ETS generalmente son rápidas, eficaces, simples, confidenciales e indoloras en términos generales (los análisis de sangre pueden doler durante la extracción).

Algunas de las pruebas de ETS más frecuentes son:

  • Análisis de orina: Se debe orinar en un recipiente hermético esterilizado que se compra en farmacias o es brindado por el mismo centro de salud. Generalmente se solicita la primera orina del día y en ayunas para que se produzca una mayor concentración de ella.
  • Hisopado genital: Se emplea un hisopo de cabo largo y se lo frota suavemente en el pene, vagina, uretra, cuello del útero o ano. El objetivo es analizar las secreciones o restos celulares allí presentes. Luego el hisopo se guarda en un tubo de ensayo para su análisis.
  • Hisopado bucal: Empleando el mismo tipo de herramienta antes mencionada, se raspa la cara interna de las mejillas, la lengua y/o la garganta. Esta prueba suele ser utilizada para detectar el VIH.
  • Raspaje de llagas: Con un pequeño algodón o hisopo flexible se realiza un raspaje sobre las llagas abiertas para analizar la supuración o, en caso de haber, ampollas.
  • Análisis de sangre: Se extrae una muestra sanguínea, generalmente del brazo, para analizar. Dependiendo de la afección que se busque, también puede darse a través de una punción en el dedo.
  • Examen físico: El profesional observa minuciosamente todos los detalles de la piel y los genitales. Se observa la presencia de ampollas, llagas, verrugas .erupciones, secreciones extrañas, irritación o inflamación.

Las pruebas pueden ser solicitadas directamente por un especialista de acuerdo con su criterio o puedes pedirlas personalmente para sacarte dudas. Sin embargo, a través de un examen físico y algunas preguntas, el médico puede llegar a un diagnóstico (lo cual acelera el tratamiento porque algunas pruebas de ETS tardan algunos días).

¿Qué hacer si el diagnóstico es positivo?

Quizás uno de lo momentos más difíciles es recibir el diagnóstico de que padeces una ITS. Sin embargo. recuerda que la mayoría de ellas pueden curarse con medicamentos y, en caso de no ser así, existen muchos tratamientos que mantienen las enfermedades bajo control y evitan que sufras algún tipo de complicación.

Las primeras reacciones siempre son de enojo o de vergüenza. Aprovecha la oportunidad para consultar con un especialista respecto a cualquier duda que tengas ya que recibirás el tratamiento correcto.

Sigue cada una de las indicaciones médicas e ingiere los medicamentos que prescribe o recomienda. Las ETS que pueden ser tratadas con antibióticos, por ejemplo, se pueden curar fácilmente si sigues todas y cada una de las recomendaciones médicas.

El segundo paso es hablar con todas tus parejas sexuales del último tiempo, incluso son aquellas que has usado protección ya que deberán realizarse pruebas de ETS para descartar la posibilidad de contagio. Si bien no será una conversación sencilla, es indispensable que la lleves a cabo.

Puede que en esta instancia el profesional de la salud decida prescribirles medicación también a todos ellos para que tú se las entregues. Esto suele suceder para no demorar el tratamiento en casos serios o para frenar el contagio.

Además, todos deberán no tener sexo o practicar sexo seguro. Para conocer a qué nos referimos cuando hablamos de sexo seguro te recomendamos leer nuestro artículo “¿Qué es el sexo seguro? Esto debes hacer para evitar las Infecciones de transmisión sexual” donde tratamos el tema en detalle.

Los pacientes con ETS pueden llevar una vida completamente normal, incluso cuando la enfermedad no tiene cura, si el paciente sigue al pie de la letra el tratamiento recomendado.

También es importante dejar de lado algunos prejuicios cuando se recibe el diagnóstico. Convivir o padecer una ITS no convierte al paciente en un sujeto sucio o de malos hábitos de higiene. Cualquier persona sexualmente activa tiene probabilidades de contraer una infección independientemente de sus hábitos.

En caso de necesitarlo, no dudes en buscar ayuda psicológica. Muchos centros de salud cuentan con un equipo de profesionales de apoyo que permiten brindar tranquilidad y dar a conocer información sobre otros pacientes que pueden llevar una vida completamente normal a pesar de su enfermedad. Hay grupos de apoyo que se encuentran disponibles para esto, especialmente cuando se trata del VIH ya que existen un montón de falsas ideas alrededor de la enfermedad.

¿Cómo plantear la situación a los compañeros sexuales?

Probablemente esta no sea una conversación sencilla porque no sólo deberás hablar con tu pareja estable sino también, en caso de tenerlo, con cualquier otra persona con la que hayas practicado sexo oral, vaginal o anal.

Recuerda que no es necesario difundir tus actividades, ni ningún profesional las juzgará. La idea es que todos reciban el tratamiento pertinente.

A su vez, cuando inicies una nueva pareja sexual, también es buena idea que plantees la necesidad de que se realice pruebas de ETS para descartar la posibilidad de un nuevo contagio.

Incluso si llevas adelante una relación monogámica, estás en tu derecho de solicitar pruebas de ETS ya que esto no significa desconfiar del otro. Muchas de las infecciones genitales se transmiten no sólo a través del sexo. También puede suceder que tu pareja jamás se las realizó y desconoce si padece alguna (ya vimos que no podemos guiarnos por los síntomas ya que estos son muchas veces imperceptibles).

Esta bien preocuparse por tu salud, como así también por la de tu pareja.

Estas son algunas ideas que pueden plantear durante la conversación y que te ayudarán como guías:

  • (Ante un diagnóstico positivo) Esto es difícil, pero es necesario que lo sepas por el bien de tu salud: He realizado controles de rutina y padezco una ETS. Los profesionales creen pertinente que te acerques a un centro de salud para asegurar un diagnóstico y brindarte el tratamiento pertinente cuando antes. He hablado con ellos y me han explicado que con un buen tratamiento se puede llevar una vida completamente normal.
  • Debo ser sincero y contarte que me he realizado pruebas de ETS. Me he enterado de que padezco “X infección”. Estoy llevando a cabo un tratamiento muy seguro. Así me he dado cuenta de que las ITS son muy comunes, pero tratables. ¿Te has realizado pruebas de ETS en el último tiempo?
  • (Ante el comienzo de una nueva relación) Eres muy importante para mí, ¿quieres que vayamos juntos a realizarnos pruebas de ETS y así poder continuar tranquilos respecto a nuestra salud?
  • (Ante un diagnóstico negativo) Hace poco tiempo me he realizado pruebas de ETS y han dado negativas. ¿Alguna vez te las has realizado? Me gustaría que ambos tengamos esa certeza y saber que ambos nos estamos cuidando.

Una vez que todos se realizan las pruebas de ETS ya no hay de qué temer. Más allá del resultado, los diagnósticos positivos o negativos nos brindan información certera respecto a nuestro estado de salud. Información muy importante a la hora de mantener o comenzar cualquier tipo de relación.

Si tu pareja decide no realizar las pruebas de detección, quizás debas plantearte la posibilidad de formar pareja con alguien que realmente se preocupe no sólo por su salud individual, sino por la de ambos; evitando poner en peligro a cualquiera de los dos.

Consejos para decirle a tu pareja sobre un diagnóstico positivo

Una de las situaciones más difíciles que deberás afrontar será la de informar a tu o tus parejas sexuales que las pruebas de ETS dieron positivas. Sin embargo, piensa que debes ser sincero y cuidar la salud de las personas con quienes te relacionas.

Aquí te brindamos algunos consejos para plantear el tema:

1. Mantén la calma, los nervios a un costado: Recuerda que cualquiera es propenso a contraer una ITS, nadie debe juzgarte por eso. Estás manteniendo esta conversación para cuidar la salud de la otra persona. Mientras más tranquilo te muestres, más claro podrás hablar y mayor seguridad le brindarás .

2. Antes de hablar ten toda la información necesaria: Esto no sólo te dará seguridad a ti, sino también a la otra persona. La información científica y profesional permite dejar los mitos de lado y mantiene la confianza. No omitas informar que todas las infecciones tienen tratamiento ya sea para curar o para mantener la enfermedad controlada.

3. Plantea la situación en un lugar y contexto adecuado: Más allá de cómo enfrentas tú la situación, piensa que la otra persona puede tomar el caso de peor o mejor forma. Para evitar malentendidos y brindar la posibilidad de contención al otro, busca un lugar seguro, tranquilo y relajado para hablar. Sin apuros, ni distracciones.

4. No evites el tema: Quizás debas hablar con una ex pareja o con alguien que ya no frecuentas. En tal caso busca comunicarle la situación por e-mail o a través de una llamada telefónica.

5. Evitar las culpas y los reproches: Padecer una ETS no implica necesariamente que alguna de las partes ha sido infiel. En cuestiones de salud es mejor hacer foco en los tratamientos, en primera instancia. Algunas infecciones tardan en ser detectadas por los exámenes, otras se contagian por vías no sexuales, otras pueden estar presentes desde relaciones previas, etc.

Algunos pacientes padecen ETS durante años y lo desconocen. Es muy difícil determinar cuándo y cómo se contagian las personas, es mejor no sacar conclusiones apresuradas.

6. Empatiza con la reacción del otro: Cualquier reacción saludable es válida. Nervios, desconcierto, incertidumbre y hasta un enojo (no violento, ni con ira) pueden ser formas de trabajar el asunto de manera momentánea. Sin juzgar, entiende que el otro necesita un momento para procesarlo. Luego busca la forma de explicar la situación teniendo en cuenta que esto no es tu culpa y que, al final de cuentas, hablar estos temas siempre es la mejor manera de sobrellevarlos.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top