Sarampión: ¿Cómo prevenir esta enfermedad? ¿Es necesaria la vacunación?

El sarampión está en boca de toda la población occidental debido a nuevos brotes en diferentes países. ¿De qué se trata esta enfermedad? ¿Se puede prevenir?

Diversos grupos en contra de la vacunación han planteado el debate sobre la eficacia de esta, mientras que el mundo científico asegura que es la única forma de erradicar la infección.

Continúa leyendo para saber de qué se trata esta enfermedad, cuáles son sus síntomas más frecuentes, el tratamiento recomendado y cómo se puede prevenir, según los especialistas.

¿Qué es el sarampión?

En términos generales, el sarampión es una enfermedad eruptiva causada por la infección de un virus. Alguna vez fue una enfermedad común, contagiosa y muy frecuente entre los niños, sin embargo, con la creación de su vacuna se había logrado erradicar en diversos países del mundo.

El desarrollo de su vacuna se dio porque estamos hablando de una enfermedad que puede tener complicaciones graves e incluso ser mortal en niños pequeños. Actualmente las tasas de mortalidad se han reducido considerablemente comparadas a las de hace un par de décadas gracias a la vacunación, sin embargo, se cree que más de 100.000 personas mueren al año por esta enfermedad. La mayoría de los pacientes fatales son niños menores de 5 años.

Actualmente los movimientos antivacunas abren el debate sobre la efectividad de la vacunación e incitan a no realizar esta práctica ya que la consideran peligrosa. Esta idea tiene cada vez más adeptos y las estadísticas comienzan a brindar información.

Sólo en Estados Unidos los casos de sarampión promediaban en 60 casos al año, desde el año 2000 al 2010. Sin embargo, actualmente, esta cifra aumentó a 205 casos anuales en pacientes no vacunados.

Características generales

El sarampión es una enfermedad eruptiva causada por un virus de la familia de los paramyxoviridae. Es muy frecuente, especialmente en los niños y se caracteriza por la presencia de manchas rojas en toda la piel. La infección causa fiebre y debilita mucho al paciente por lo que los síntomas son muy variados hasta que la persona retoma sus fuerzas.

Existen grupos de riesgo que pueden experimentar complicaciones graves a nivel inflamatorio, respiratorio o neurológico. Incluso puede ocasionarles la muerte.

La enfermedad dura unas dos semanas, aunque pasa por varias fases entre la aparición de los síntomas, el contagio y la aparición de la erupción.

Al tratarse de un virus, el tratamiento sólo es sintomático ya que el propio cuerpo se encarga de eliminar el virus. “Mejor prevenir que curar” es un refrán muy famoso… y muy acertado. La mejor terapia para esta enfermedad es el tratamiento preventivo: la vacuna contra el sarampión.

El humano es el único huésped de este virus. La Organización Mundial de la Salud ha declarado alrededor de 23 variantes genéticas del virus, aunque también presenta un nivel de mutación de los genomas relativamente bajo.

Además, se trata de un virus extremadamente sensible a los factores externos: las temperaturas elevadas, la radiación ultravioleta y a desinfectantes que poseen hipoclorito de sodio, etanol, formaldehído y glutaraldehído. Incluso a temperatura ambiente y fuera de su huésped, sólo es infeccioso por tan solo dos horas, para luego morir.

Fases de la enfermedad

En total, la enfermedad dura entre dos a tres semanas. Se va desarrollando en etapas secuenciales, caracterizadas por diferentes factores que podrás ver a continuación:

  • FASE 1: INCUBACIÓN. Se desarrolla entre los primero 10 a 14 días desde el momento en que la infección ingresa al cuerpo. Durante este tiempo el paciente no presenta síntomas porque el virus sólo está incubando.
  • FASE 2: SIGNOS Y SÍNTOMAS. Uno de los primeros síntomas en aparecer es la fiebre que va de leve a moderada. Luego se suceden los demás: ojos inflamados, síntomas respiratorios y ardor en la garganta. Estos signos tienden a ser leves y duran entre dos a tres días.
  • FASE 3: ERUPCIÓN CUTÁNEA. La erupción cutánea del sarampión se caracteriza por pequeñas manchas rojas. En algunas ocasiones se elevan formando bultos que se agrupan. La piel tiene un aspecto rojo moteado, siendo el rostro el primer afectado. Luego las manchas comienzan a bajar hacia los brazos y el tronco, finalmente en muslos, piernas y pies. Cuando esto sucede la fiebre deja de ser leva y aumenta llegando a alcanzar los 40ºC. Al desarrollarse hasta este punto, la erupción del sarampión comienza a disminuir desde el rostro, hacia abajo gradualmente.
  • FASE 4: CONTAGIO. Alrededor de cuatro días antes de que aparezca la erupción, el paciente comienza a contagiar. La propagación del virus puede durar alrededor de 8 días. Esto significa que el paciente deja de contagiar después de 4 días con la erupción presente.

Síntomas del sarampión

Como mencionamos, existe una primera fase de incubación del virus y luego sí, la aparición de los síntomas. Cuando el cuerpo ha contraído la infección pasan entre 10 a 14 días hasta que los signos de la enfermedad se hacen evidentes. Estos son:

  • Fiebre
  • Tos seca
  • Ardor en la garganta
  • Síntomas de resfrío común
  • Síntomas de conjuntivitis: ojos inflamados, secreciones, molestias
  • Manchas blancas dentro de la boca: de tamaño pequeño, con un centro blanco azulado, rodeadas de un borde rojizo, cubren también la zona interna de las mejillas. Estas manchas se denominan manchas de Koplik.
  • Erupción cutánea de manchas rojas, grandes y planas. Tienden a agruparse entre sí y pueden quedar sobre relieve.

Causas

El sarampión es una enfermedad muy común en niños, especialmente, y sumamente contagiosa. Es causada por un virus que ingresa al organismo por vías respiratorias principalmente y logra reproducirse en la nariz y en la garganta.

Luego, cuando el paciente infectado tose, estornuda, habla o limpia su nariz de secreciones elimina gotas infectadas hacia el aire. Allí, otra persona saludable puede inhalarlas y contagiarse de la enfermedad.

Otra posibilidad es que esas gotas infectadas queden depositadas sobre una superficie, donde permanecerán activas por un par de horas con posibilidad de contagio. Si tocas la superficie con tus manos, luego refriegas tus ojos o rascas tu nariz entonces resultarás infectado con el virus también.

Las estadísticas informan que el 90% de las personas propensas que se exponen al virus, lo padecerán contagiándose de estas maneras antes mencionadas.

¿Cuáles son los factores de riesgo que nos vuelven propensos a contagiarnos de sarampión?

Existen algunos factores de riesgo que nos vuelven más propensos a ser contagiados por el sarampión. Recordemos que se trata de una infección que se propaga con facilidad y tenemos el 90% de posibilidades de contagiarnos en caso de estar expuestos a ella.

Entonces, ¿cuáles son los factores que aumentan el riesgo?

  • No tener la vacuna correspondiente: La vacuna contra el sarampión es una de las principales medidas preventivas para evitar la enfermedad. Si no la has recibido, cuentas con más posibilidades de contagio.
  • Viajar a diferentes países: Algunos países en desarrollo aún no han vencido la pandemia de sarampión y resulta una enfermedad muy común. En este caso tienes posibilidades de contagio.
  • Deficiencia de vitamina A: La vitamina A ayuda al sistema inmunológico, por lo tanto, presentar deficiencia de esta vitamina implica mayor riesgo de contagio, como así también sufrir síntomas más severos e incluso con posibilidad de complicaciones.

¿Cuándo debo consultar con un especialista?

En primer lugar, analiza si tú o alguien de tu familia estuvo expuesto a la enfermedad. Presta especial atención a los niños ya que suelen ser los más afectados.

En caso de que sí hayan estado expuestos a la infección, deberás prestar atención a los síntomas. Acude con el médico si algún integrante de la familia comienza con fiebre (aunque sea leve) o presenta un sarpullido rojizo, de manchas planas.

Finalmente, revisa los planes de vacunación de todos y asegúrate de encontrar cuándo recibieron la dosis contra el sarampión (en caso de estar vacunados) para informárselo al médico de la consulta. Esta información es muy relevante.

Siempre debes anotar los registros de vacunación correspondientes. En diversos momentos de la vida son muy importantes: al viajar al extranjero, al comenzar la escolarización o al iniciar la universidad, por ejemplo.

Diagnóstico

Generalmente, el especialista en medicina es capaz de diagnosticar sarampión luego de un análisis clínico básico. Este constará de observar el sarpullido, tomar la fiebre y escuchar las características respiratorias del paciente.

También puede que requiera ver la cavidad bucal, en busca de manchas de Koplik (manchas blancas, con fondo rojo y centro azulado). Las mismas pueden encontrarse incluso en la cara interna de las mejillas.

Un médico menos experimentado puede que nunca haya visto un brote de sarampión antes, especialmente en aquellos países donde se ha podido erradicar la pandemia. Por este motivo suelen confundir el diagnóstico con otra enfermedad eruptiva similar.

En caso de aún tener dudas, se debe solicitar un análisis de sangre simple donde se identifican anticuerpos correspondientes a esta infección.

¿Qué puede solicitar el especialista?

  • Ante las sospechas de sarampión, probablemente solicite realizar el chequeo fuera del horario de atención común al resto de los pacientes. Esto suele pedirse para evitar contagios. Otra posibilidad es la de una visita a domicilio.
  • Una vez que el médico se asegure del diagnóstico, avisará a los centros de salud locales ya que deben estar atentos a los brotes de esta infección.
  • Probablemente el médico necesite conocer algunos detalles como las vacunas del paciente, hábitos, viajes, quiénes viven con él, en qué circunstancias, etc.

¿Cómo facilitar el diagnóstico?

En caso de que tengas sospechas o no estés seguro de los síntomas, puedes hacer un breve seguimiento. Presta mucha atención al paciente y anota cualquier cambio considerable:

  • Síntomas: Anota cualquier síntoma o reacción que veas (incluso aquellas que parecen poco importantes) aunque no estén relacionados con el sarampión. Además, es importante especificar la secuencia de estos, qué sucedió primero, qué después y las fechas importantes.
  • Información personal: Últimas enfermedades del paciente, si padece enfermedades crónicas, viajes recientes o lugares donde pudo exponerse a diferentes tipos de infecciones.
  • Medicamentos: Detalla todos los medicamentos que la persona afectada haya tomado durante los últimos dos meses al menos. En el listado no debes evitar ningún tipo de detalle: antibióticos, antiácidos, vitaminas, antiinflamatorios, analgésicos, etc.
  • Pregunta: Anota todas las preguntas que tengas y realízalas al especialista hasta que estés conforme con las respuestas. En todo caso, requiere un análisis de sangre que brinde certezas. Consulta: de qué otra enfermedad se puede tratar, cuáles son los tratamientos disponibles, qué esperar en los próximos días, a qué se debe estar atentos, cuándo volver por una nueva consulta

¿Qué hacer mientras se espera el diagnóstico o la atención del médico?

Como mencionamos, el diagnóstico no siempre es inmediato ni los síntomas aparecen inmediatamente después de contraer la infección (ya que existe un tiempo de incubación del virus)

Sin embargo, sabemos que el sarampión puede ser una enfermedad seria y peligrosa, por ello no desesperes. Existen algunas medidas rápidas que hará que el paciente se sienta mejor y disminuyan sus peligros de complicaciones.

A continuación, te brindamos algunos consejos que puedes seguir en caso de que tú o un familiar se encuentren enfermos:

  • HIDRATACIÓN: Debes asegurarte de que el paciente se encuentre lo suficientemente hidratado. El agua hará que el control de la fiebre sea más fácil a la vez que disminuye la gravedad de los síntomas. Una buena opción para que los niños beban líquidos y controlar los niveles de electrolitos es a través de las bebidas deportivas.
  • BAJAR LA FIEBRE DE MANERA SEGURA: La fiebre es una de las principales causas de molestias cuando nos sentimos enfermos, especialmente en niños. Para aliviar los síntomas, intenta bajar la fiebre con antipiréticos seguros. Los medicamentos más recomendados son el paracetamol o el antiinflamatorio no esteroide ibuprofeno.

Hace tiempo que dejó de recomendarse la aspirina en niños y adolescentes, en especial aquellos que padecen sarampión.

Si bien los especialistas afirman que después de los 3 años los niños pueden consumir una pequeña dosis de aspirina, no se recomienda su administración cuando se trata de enfermedades eruptivas, gripe u otras respiratorias.

La aspirina se ha relacionado con el síndrome de Reye: Afección que provoca un daño cerebral y problemas hepáticos, de causa desconocida, aunque se identificaron factores que se asocian a su desarrollo. Suele aparecer en niños que han consumido aspirinas durante el tratamiento de la gripe o la varicela.

Tratamiento convencional para el sarampión

Al tratarse de una infección causada por un virus, no existe un tratamiento específico recomendado para el sarampión. Los antibióticos sólo son efectivos a la hora de acabar con las bacterias, pero no hay un medicamento contra los virus.

No obstante, existen algunas medidas que se pueden llevar a cabo una vez que el diagnóstico confirma la afección, con el objetivo de evitar complicaciones y mejorar el estado del paciente:

  1. VACUNACIÓN: Las personas que no fueron inmunizadas con anterioridad (esto suele suceder en la infancia), pueden ser vacunadas incluso luego de exponerse al virus, a cualquier edad. Los bebés también pueden recibirla. Es importante realizarla dentro de las 72 horas posteriores a la exposición al virus del sarampión. Así, aunque la enfermedad se manifieste, lo hará de manera más leve, sin riesgos a complicaciones, tendrá una duración más corta y con síntomas escasos.
  2. INMUNOGLOBULINA SÉRICA: Las inmunoglobulinas séricas son proteínas que funcionan como anticuerpos. Para evitar complicaciones se las suele administrar a los grupos de riesgo contagiados con sarampión (embarazadas, bebés pequeños y pacientes con un sistema inmunológico muy débil). Si se logran inyectar dentro de los seis días después de la exposición al virus, estos anticuerpos son capaces de eliminar el virus, es decir que son un gran tratamiento de prevención. En caso de que los tiempos no sean los adecuados, de igual forma el paciente experimentará muchos menos síntomas o de forma más leve.
  3. ANTIPIRÉTICOS: Los antipiréticos antes mencionados, de venta libre, resultan seguros y muy efectivos (recuerda evitar las aspirinas). Paracetamol, ibuprofeno o naproxeno suelen ser los más consumidos para disminuir la fiebre.
  4. CUIDADO CON LOS ANTIBIÓTICOS: Los antibióticos son medicamentos muy necesarios que nos han permitido sobrevivir durante décadas. Sin embargo, son recomendados a la hora de eliminar sólo bacterias, no virus. Los pacientes con sarampión tienen su sistema inmune debilitado por lo que pueden ser afectados por bacterias que causan enfermedades graves como neumonía o infecciones de oído. En tales casos, el especialista recetará antibióticos para no debilitar aún más al paciente.
  5. VITAMINA A: Como vimos anteriormente, los niños con deficiencia de vitamina A suelen ser más propensos a desarrollar los casos más graves de sarampión. En niños mayores de 1 año se administran suplementos o inyecciones de dosis elevadas (alrededor de 200.000 UI).

Si quieres conocer algunos tratamientos sintomáticos, no convencionales y naturales te recomendamos leer el artículo “Los mejores remedios caseros para el sarampión. ¿Cómo aliviar los síntomas de la infección?” donde encontraras esa y mucha más información respecto a esta enfermedad.


¿Cuáles son las posibles complicaciones del sarampión?

Como sabemos, estamos tratando con una enfermedad seria porque puede traer aparejadas varias complicaciones molestas, pero también graves (hasta mortales en cuerpos muy debilitados).

Estas son algunas de las complicaciones más comunes asociadas al sarampión:

  • INFECCIÓN DE OÍDOS: Esta es la complicación más frecuente y, en comparación con las demás, la menos grave. Si bien se trata de una afección sumamente dolorosa, molesta y difícil de sobrellevar, responde muy bien a los tratamientos convencionales y no implica un mal mayor.
  • BRONQUITIS, LARINGITIS O CRUP: El virus provoca la inflamación de las vías respiratorias o todo el aparato de la voz. La inflamación deriva en afecciones leves, pero con molestias u ardores frecuentes.
  • NEUMONÍA: Esta también es una complicación muy frecuente del sarampión, pero implica una gravedad superior comparada con las afecciones anteriores. Al tener el sistema inmunológico tan comprometido, las cepas más graves de neumonía pueden atacar al paciente y resultar hasta mortales.
  • ENCEFALITIS: Según las cifras estadísticas 1 de cada 1000 personas con sarampión sufre esta complicación. La encefalitis es una inflamación del encéfalo y despierta diversos síntomas. Puede aparecer mientras que el paciente experimenta los síntomas y la infección de sarampión, o puede despertarse varios meses después.
  • PROBLEMAS DURANTE EL EMBARAZO: Las embarazadas también son un grupo de riesgo, tratando de evitar, por todos los medios posibles, ser contagiadas con sarampión. Esta infección puede provocar un parto prematuro, generar un bajo peso al nacer o hasta provocar la mortalidad materna.

¿Cómo podemos prevenir el sarampión?

En caso de estar expuestos a alguien con sarampión, ya sabemos que debemos acudir al médico, pero ¿cómo ayudar al resto de la familia? ¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir esta infección cuando alguien ya ha sido diagnosticado con esta enfermedad tan contagiosa?

Estas son algunas cuestiones para tener en cuenta:

  • AISLAMIENTO: Es el factor principal cuando nos encontramos frente a este tipo de enfermedades muy contagiosas. Tengamos en cuenta que desde antes de que aparezcan los primeros síntomas, ese virus se encontraba incubando en el cuerpo del paciente. Incluso el contagio se produce hasta cuatro días después de la aparición de la erupción.
  • Las personas infectadas no deben continuar con sus actividades habituales, incluso cuando se sienta mejor de sus síntomas. Permanecer en su habitación, hacer reposo y cuidar al máximo los hábitos de higiene son indispensables para cuidar la salud de los demás integrantes de la casa.
  • Las personas no vacunadas deben tener especial cuidado de no interactuar con el paciente al menos hasta 5 días después de la aparición de la erupción.
  • VACUNAS AL DÍA: Desde el momento en que alguien de la familia es diagnosticado con sarampión, es necesario vacunar a todos los miembros, en caso de no estarlo. Esta acción debe desarrollarse lo antes posible (especialmente si hay niños muy pequeños expuestos).
  • La vacuna debe ser administrada a todos las persona nacidas después del año 1957 y después de los 6 meses de edad.
  • En bebés, la primera dosis se aplica entre los 12 a 15 meses de edad, mientras que la segunda dosis debería darse entre los 4 a 6 años.

Quizás necesites conocer más sobre la efectividad del tratamiento preventivo, por ello te invitamos a leer el artículo “La vacuna contra el sarampión es la mejor protección contra esta terrible enfermedad” y puedas evacuar todas las dudas al respecto.


CONCLUSIÓN

 El sarampión es una infección causada por un virus que ataca principalmente a niños. Resulta sumamente contagiosa y peligrosa debido a sus múltiples complicaciones. Si bien algunas de ellas suelen ser comunes (aunque de síntomas severos), otras podrían llegar a ser mortales en organismos muy debilitados.

El principal factor de prevención es la vacunación. Las vacunas contra el sarampión son seguras y ayudaron a erradicar la pandemia de muchos países del mundo. Si aún no has recibido tu dosis, acude con un especialista que pueda sacar tus dudas, vacúnate y a toda tu familia.

… ¿Cuál es tu opinión al respecto?… ¿Estas vacunado contra el sarampión?

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top