Tratamiento para el Alzheimer. ¿Se puede prevenir esta enfermedad? Consejos para la familia del paciente (parte 3)

El tratamiento para el Alzheimer está pensado para mejorar la calidad de vida del paciente y controlar de forma efectiva los síntomas. Vale aclarar que, al tratarse de una enfermedad incurable, aún no se han encontrado medicamentos que la frenen o retrasen sus complicaciones.

Algunos medicamentos han mostrado resultados positivos disminuyendo el grado de afectación de la memoria en las primeras fases de la enfermedad, sin embargo, estos síntomas tarde o temprano llegan.


En la primera parte del artículo abordamos los siguientes temas: “Enfermedad de Alzheimer: Qué es, síntomas y causas frecuentes (parte 1)”; mientras que en la parte dos ampliamos la siguiente información: “Enfermedad de Alzheimer: Factores de riesgo, Complicaciones y Diagnóstico (parte 2)”


Tratamiento para el Alzheimer

Los medicamentos que se utilizan actualmente en el tratamiento para el Alzheimer son aquellos que permiten controlar o mejorar los síntomas y otros que disminuyen la tasa de alteraciones cognitivas, retrasándolas lo máximo que se pueda según el paciente, la fase de la enfermedad y cómo esta avanza.

En la mayoría de los casos, gracias al retraso de la disminución de las capacidades cognitivas, el paciente logra una autonomía superior, por un tiempo más extenso que el promedio. Los fármacos más famosos, incluso, logran maximizar las funciones cerebrales evitando la aparición de nuevos síntomas por un tiempo prolongado.

Muchos programas y grupos de ayuda que dependen del Estado buscan brindar contención, guía y apoyo en el tratamiento para el Alzheimer, tanto al paciente como al grupo responsable de su cuidado.

Las enfermeras/os o acompañantes terapéuticos muchas veces pueden capacitarse y especializarse en esta enfermedad, dentro de estos mismos programas, de forma gratuita o a un bajo costo. Busca información en los centros de salud más cercanos.

¿Existen tratamientos curativos?

No. La enfermedad aún es incurable porque no se ha descubierto ningún tipo de tratamiento para el Alzheimer que cure la demencia o que altere los procesos que se originan dentro del cerebro.

Esto se puede advertir una vez que el paciente logra las últimas fases de la enfermedad: todas las personas por igual pierden en gran medida sus funciones cerebrales, sufriendo las complicaciones propias de esta etapa como deshidratación, desnutrición, postración, probabilidades altas de padecer infección hasta finalmente alcanzar la muerte. Ningún fármaco ha logrado evitar este tipo de final.

Medicamentos utilizados en el tratamiento para el Alzheimer

Actualmente, se emplean dos tipos de fármacos que resultaron los más exitosos a la hora de ayudar con los síntomas propios de la pérdida de la memoria. También logran un mejor manejo de los cambios mientras se producen las diferentes alteraciones cognitivas, las cuales se dan de manera más paulatina.

Estos dos tipos de medicamentos en el tratamiento para el Alzheimer son:

1. INHIBIDORES DE LA COLINESTERASA:

Estos medicamentos producen un aumento en el nivel de comunicación celular. Es decir, su función es preservar el estado químico que favorece los mensajes entre las células cerebrales. El cerebro con Alzheimer tiene alterada esa capacidad de comunicación, por ello es tan importante preservar dicho estado químico.

Con estos medicamentos se busca preservar la comunicación celular el máximo de tiempo posible, pero se alcanza un control moderado.

Además, con los inhibidores de la colinesterasa se logra controlar otros síntomas muy importantes que influyen en el estado de ánimo del paciente: la depresión, agitación y ansiedad. Se ha comprobado que un paciente con un mejor estado de ánimo logra manejar de manera más fácil los síntomas.

Los inhibidores de la colinesterasa más recetados son: el donepezil, la galantamina y la rivastigmina.

Sin embargo, estos medicamentos presentan algunas reacciones adversas o efectos secundarios que podrían molestar al paciente como diarrea, náuseas, problemas de sueño o inapetencia. En pacientes que además padecen algún problema cardíaco, los efectos colaterales pueden incluir arritmias o taquicardia.

2. MEMANTINA

La memantina actúa sobre otra red de comunicación celular, favoreciéndola. Sin embargo, se emplea para retrasar los síntomas moderados que poco a poco se convierten en graves. El tratamiento para el Alzheimer con memantina raramente se combina con los inhibidores de colinesterasa ya que responden a diferentes fases de la enfermedad.

Los efectos adversos de este medicamento son bastante improbables, aunque en caso de presentarse lo hacen con mareos. En casos aislados, estos mareos van acompañados de confusión.

3. OTROS

Dependiendo del estado de ánimo, de los síntomas, la calidad de vida y el estilo de vida que está llevando el paciente, se pueden prescribir otro tipo de medicamentos necesarios para su condición cotidiana. Los antidepresivos suelen ayudarlos a mejorar no sólo su humor, sino también temperamento y brinda tranquilidad a todo el grupo de cuidado.

Esto debe ser evaluado por el especialista que trata al paciente normalmente y conoce los detalles del caso.

¿Se puede prevenir la enfermedad de Alzheimer?

No, las investigaciones no han dado ningún indicio respecto a la existencia de un tratamiento preventivo. Al conocer algunos factores que podrían ser desencadenantes, sólo se ha logrado bajar las probabilidades de padecerla, pero con ningún tipo de certeza al respecto.

Modificar, ajustar y rever el estilo de vida, de acuerdo con los factores de riesgo que hemos visto anteriormente, podrían ser de gran ayuda si queremos evitar la demencia lo máximo que se pueda.

Según los estudios, reducir los factores de riesgo que ponen en alerta nuestra salud cardíaca, también serviría para disminuir la posibilidad de padecer Alzheimer. Esto implica una vida activa, buen manejo del estrés, dieta equilibrada y mantener un control adecuado en nuestra presión arterial, colesterol, peso corporal y azúcar en sangre.

A su vez, mantener la memoria activa y motivada con estudios o actividades sociales también favorece la salud neuronal.

Algunas ideas para controlar los factores de riesgo

En síntesis, si bien no se puede prevenir la enfermedad de Alzheimer, puedes cambiar tus hábitos y estilo de vida. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

  • Abandonar el cigarrillo: el tabaquismo es un gran factor de riesgo para diversas enfermedades serias y con consecuencias severas. Pide ayuda a un profesional para dejar de fumar. Hay tratamientos exitosos y hasta medicamentos.
  • Mantener una dieta equilibrada y esencialmente natural: La dieta es esencial para nuestra salud, en todos los aspectos. Una dieta natural hace referencia a alimentos que provienen directamente de la naturaleza, frescos y que no han sido industrializados. Los alimentos industrializados tienen una gran cantidad de aditivos químicos innecesarios para el organismo. Procura que tu alimentación contenga proteínas, carbohidratos complejos, granos, verduras y frutas. No olvides los ácidos grasos esenciales que provienen de los frutos secos, el pescado, las aceitunas, etc.
  • Realiza chequeos semestrales para tener un buen control del colesterol, la presión arterial, triglicéridos y azúcar en sangre.
  • Si padeces diabetes tipo 2 llevar a cabo un tratamiento constante y adecuado.
  • Mantener un peso corporal saludable: Para saber esto debes guiarte con profesionales de la salud que puedan realizar una antropometría y brinden soluciones reales a tu situación particular.
  • Practicar algún ejercicio físico: ya sea un deporte o una actividad, el movimiento del cuerpo no sólo favorece a la salud física, sino también a la psicológica ya que aleja el estrés y mejora el estado de ánimo.

Además del estilo de vida, las actividades de ocio y participación en la sociedad han demostrado ser una motivación importante para la mente, manteniéndola activa y entrenada. Los estudios afirman que las siguientes actividades favorecen a la salud mental:

  • Participar de manera activa en eventos sociales ya sea desde la organización, como así también de invitado.
  • Formar parte de un grupo de pertenencia activo: partido político, activismo ecológico, voluntarios, etc.
  • Practicar baile.
  • Jugar asiduamente juegos de mesa (que no implican apuestas).
  • Explotar alguna veta artística ya sea desde la pintura, la escritura o la música. Esta última incide directamente como estímulo del cerebro, incluso cuando ya se padece la enfermedad.
  • Leer de manera regular y cotidiana.
  • Cualquier otra actividad que implique vínculos, relaciones sociales e implicancia mental.

Consejos para contener un paciente durante el tratamiento para el Alzheimer

Crear un ambiente de confianza y seguridad

Para una persona con Alzheimer los factores que se relacionen a la confianza y la seguridad tendrán cada vez más valor. A medida que se pierden las capacidades cognitivas, el paciente tiene sentimientos de confusión cada vez más frecuentes, generando mucho malestar.

Una buena manera de evitar esto el máximo de tiempo posible es transformar su entorno atendiendo las necesidades y la situación de vida que está traspasando.

Una vez que se logra el diagnóstico, debe ser un propósito de todo el grupo de cuidado o del tutor a cargo del tratamiento para el Alzheimer, reforzar los hábitos de rutina. En caso de que no existan, entonces también establecerlos para luego afianzarlos.

Las rutinas previamente diseñadas y llevadas a cabo en detalle minimizan la posibilidad de actividades que requieran memoria o improvisación. La aleatoriedad no es una opción cuando se vive con un paciente con demencia.

Los hábitos rutinarios que luego se realizan de forma automática y no consciente, hacen el día a día más fácil, especialmente durante las primeras fases de la enfermedad.

Ideas para reforzar la comodidad y el bienestar del paciente

Durante la primera etapa, el paciente conserva muchas de sus capacidades y la memoria aún es, dentro de todo, funcional a sus necesidades. Sin embargo, experimentará situaciones que lo llenarán de inseguridad y confusión. Por ejemplo, perder un objeto cotidiano u olvidar el camino hacia el mercado, lo pueden llevar a situaciones de descontrol y desasosiego.

Los familiares o el grupo de contención con el que cuenta el paciente tendrán un rol fundamental en este proceso y cada vez que nuevos síntomas aparezcan.

Para respaldar la sensación de bienestar, se pueden realizar los siguientes cambios en el hogar y en los hábitos cotidianos:

  • Reorganizar los lugares comunes y encontrar un sector donde siempre se encuentren los objetos comunes de valor como billetera, llaves de la casa, teléfono móvil y cualquier otro elemento que el paciente utilice siempre al salir.
  • Mientras el paciente conserva sus capacidades, arreglar pagos y débitos que se realicen de forma automática de alguna cuenta bancaria. De esta forma asegura no contraer una deuda, a la vez que delega esta actividad hacia otra persona que sólo deberá llevar un control.
  • Realizar un calendario mensual y una guía diaria para llevar un control sobre los medicamentos. Las herramientas imantadas que se venden actualmente suelen ser muy útiles y se pueden personalizar. El tratamiento para el Alzheimer puede requerir de más de un medicamento.
  • A su vez, mantener los medicamentos en un lugar aislado y seguro. Dejar sólo los medicamentos del día a mano y siempre en un mismo lugar. Incluso sería ideal usar también siempre el mismo recipiente o pastillero para ubicarlos.
  • Colocar un rastreador de ubicación en la muñeca del paciente en un reloj o en un colgante. Si el paciente tiene todo el tiempo su teléfono móvil también se puede activar la ubicación en el aparato.
  • Durante la primera fase de la enfermedad acordar con el paciente números importantes que estén en el marcado de emergencia del celular. Además, activar las herramientas de emergencia del teléfono móvil para que exista un acceso fácil a dichos números telefónicos.
  • Colocar una pizarra calendario a la vista de todos. En la misma ir ubicando citas importantes, fechas, turnos médicos, etc. Además, se puede colocar otra donde se detallen las actividades del día y practicar tachar las actividades ya realizadas, hasta hacerlo un hábito.
  • Procurar que los turnos, citas o visitas, sean siempre los mismos días y en el mismo horario. Esto da un orden a la mente del paciente y le permite acostumbrarse a la rutina.
  • Retirar todo mobiliario excedente de la casa: adornos, muebles innecesarios, alfombras, utensilios que ya no se usen, sillas o sillones de sobra, alfombras, etc. Además, analizar qué posibles desórdenes se podrían ocasionar e intentar una logística para evitarlos.
  • Instalar pasamanos y protecciones en escaleras.
  • Adquirir una identificación para el paciente donde se detalle la enfermedad que padece y un número telefónico de contacto.
  • Seleccionar y verificar que todos los zapatos y zapatillas del paciente cuenten con un buen apoyo y sostén. También controlar el antideslizante.
  • Retirar todos los espejos de la casa ya que suelen ser muy confusos para el paciente con Alzheimer. Puedes dejar uno en el tocador o en otro sitio importante, pero reducir al máximo los reflejos.
  • Colocar fotografías en el hogar (en lo posible con el nombre y relación que mantiene con el paciente: hijo, hija, nieto, amiga, etc.) y mantenerlas siempre a la vista. Un buen ejercicio durante el tratamiento para el Alzheimer es recorrer las imágenes una vez al día mencionando quién es cada una de las personas que allí figuran y cuál es el nombre.

Tratamiento para el Alzheimer: Medicinas alternativas y naturales

Si bien no hay un tratamiento para el Alzheimer que cure la enfermedad, algunas medicinas alternativas o naturales pueden ser de ayuda en el control de los síntomas o reforzando el estado general del organismo.

Debemos tener en cuenta que, junto a la pérdida de memoria, el paciente también ve disminuida su fuerza, tonicidad muscular, equilibrio y estado de ánimo.

Las investigaciones han podido determinar que muchos suplementos herbales, dietarios y vitamínicos son un buen refuerzo durante el tratamiento para el Alzheimer. Si bien aún continúan los estudios, las evidencias muestran resultados efectivos en algunos casos o nulos en otros. Sin embargo, no existe peligrosidad o efectos adversos.

Muchas preparaciones herbales o multivitamínicos prometen mejoras cognitivas, pero no es el caso con las enfermedades seniles. Estas opciones son sólo complementarias cuando el paciente lleva a cabo el tratamiento para el Alzheimer, para reforzar su funcionalidad física y fortalecer el cuerpo.

Algunos tratamientos estudiados recientemente que han funcionado en cuanto al control de síntomas y mejoras en el estado de ánimo son:

  • CURCUMINA: La curcumina es la sustancia activa presente en el condimento “cúrcuma”. Es uno de los antiinflamatorios más poderosos de la medicina natural y, además, es un antioxidante que ayuda a detener algunos procesos oxidativos de las células cerebrales. Su consumo disminuye las probabilidades de padecer demencia en el futuro. En cuanto al tratamiento del Alzheimer, no ha demostrado tener incidencia directamente frenando la pérdida cognitiva pero sí disminuye algunos síntomas molestos.
  • ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3: Los ácidos grasos Omega 3 están presentes en el pescado. Se puede consumir a partir de su carne, el aceite de pescado o en cápsulas. Al igual que con la curcumina, esta grasa saludable para el organismo es capaz de disminuir las probabilidades de padecer Alzheimer. Sin embargo, los ensayos clínicos no han demostrado que el Omega 3 sea efectivo en el control de síntomas.
  • VITAMINA E: El caso contrario ocurre con la vitamina E. Según los estudios, su consumo no es suficiente para prevenir la demencia. Sin embargo, sí se ha podido comprobar que el consumo de 2000 UI al día retrasa los efectos de la enfermedad en paciente con Alzheimer. Si bien aún se continúa con las investigaciones, los resultados son esperanzadores. Los especialistas son muy cuidadosos respecto a este consejo (no aseguran, ni brindan certezas) porque no todos los casos reaccionan de igual forma positiva.
  • GINKGO: El ginkgo biloba es un árbol, también llamado nogal japonés, que cuenta con características sin igual, único en su especie. Desde hace siglos forma parte de la medicina tradicional china y sus hojas son muy requeridas en la medicina natural. Se lo emplea generalmente por su capacidad de mejorar la irrigación sanguínea a áreas importantes, como la cerebral.

A la hora de adquirir un suplemento dietario o herbario para mejorar la salud cognitiva, procura consultar con un especialista. Muchos ingredientes de estas mezclas pueden interactuar de manera negativa con los fármacos recetados del tratamiento para el Alzheimer o para el control de alguno de los síntomas.

Es indispensable proceder como en un grupo interdisciplinario de trabajo. Si deseas probar tratamientos alternativos consulta con un médico, un médico homeópata, ten presente los consejos del neurólogo, del médico clínico, un profesor de arte, de música, etc. Juntos pueden elaborar un plan de tratamiento integral donde se pueda abordar desde lo alternativo y lo tradicional.

Cambios y mejoras en el estilo de vida durante el tratamiento para el Alzheimer

Ayudar a que el paciente lleve una vida saludable promueve un buen estado de ánimo general y una mejora en la salud ya que permite, de cierta forma, un mantenimiento de las capacidades cognitivas el mayor tiempo posible, dentro de las posibilidades.

Algunos de los factores para tener en cuenta que ayudan en el tratamiento para el Alzheimer son:

COMBATIR LA VIDA SEDENTARIA

Es común ver cómo los pacientes con Alzheimer tienden al sedentarismo. Su mente se vuelve confusa y la vida social es considerada una molestia para ellos cuando no recuerdan conversaciones o notan diferencias en la relación.

Para que realicen algún tipo de actividad deben ser motivados a realizarla. Puede ser de la mano de un familiar (siempre el mismo) o de un profesor especializado (en lo posible, el mismo también).

No son necesarios los grandes esfuerzos. Sólo se requiere una buena actitud que se contagie y el movimiento de las articulaciones. Dependiendo del paciente pueden ser caminatas al aire libre, natación o actividades bajo el agua, ejercicios sentados con pelota, salir al jardín, etc.

En poco tiempo el paciente experimenta, primero, un cambio en el estado de ánimo. Luego, se verán fortalecidos los músculos, las articulaciones y el corazón. Esto lo lleva a tener menos retención de líquido, estar desinflamado, mejor circulación de la sangre, mejoras en el descanso, en las actividades digestivas e incluso motrices.

Si el paciente tiene problemas para caminar, de igual forma es buena idea motivar el movimiento. Puede hacerlo con un caminador, en una bicicleta fija o sentado tirando la pelota y pateándola. El ejercicio es importante, aunque sea dentro de las posibilidades, con movimientos cuidados y simples.

Los ejercicios en silla han demostrado ser igual de efectivos e importantes.

Si no cuentas con el respaldo de un profesional en kinesiología o un profesor de movimiento, puedes buscar ayuda en línea o adquirir material especializado en centros de salud (DVD).

HÁBITOS ALIMENTICIOS

Los hábitos alimenticios son un pilar fundamental en el tratamiento para el Alzheimer porque los pacientes con la enfermedad avanzada pueden olvidarse incluso de comer. También están los que sólo se alimentan de opciones muy poco saludables generando muchos otros problemas de salud como gastritis, desnutrición, estreñimiento, reflujo, etc.

Supervisar el tipo y la cantidad de alimentos es tan importante como la cantidad de líquido. Es muy común que los pacientes con demencia sufran deshidratación.

Para revertir esto, procura realizar estos cambios en los hábitos alimenticios y volverlos algo cotidiano:

  • MÁS DE UNA OPCIÓN, PERO TODAS SALUDABLES: Que el refrigerador del paciente tenga opciones para que él mismo se sirva, separadas en porciones. Así podrá comer lo que quiera, aunque todas deben ser saludables. Lo mismo con las bebidas: infusiones frías, agua o limonadas. Evitar los postres ricos en azúcares, helados, bebidas carbonatadas, etc.
  • MEDIR LOS VASOS DE LÍQUIDO: Realizar un control de los líquidos ingeridos a través de botellas medidoras o jarras. Si bien puede que el paciente tenga más de una opción en el refrigerador, contabilizar cuántos vasos de líquido ingiere al día. Evita todas las bebidas que poseen cafeína ya que traen aparejados problemas de sueño, inquietud, ansiedad y aumentan las ganas de orinar en pacientes con demencia.
  • COMPARTE UNA RECETA NUEVA A LA SEMANA, PERO MUY NUTRITIVA: Una vez a la semana, especialmente si el paciente no tiene buen apetito, puedes invitarle con una receta especial. Los batidos y licuados de frutas suelen ser muy bien aceptados. Refuérzalos con frutos secos, proteína en polvo, aloe (en caso de padecer estreñimiento), etc.

¿Cómo lograr que esto sea cotidiano? Puedes buscar ayuda de un profesional en nutrición que te brinde un plan balanceado e ideado con los gustos del paciente. Realiza una comida para cada día (puedes tener dos o tres opciones por día para que el paciente relacione el alimento con el día de la semana, siempre el mismo).

PARTICIPACIÓN SOCIAL

Según las investigaciones, los pacientes implicados en actividades sociales conservan por más tiempo sus capacidades cognitivas y mantienen un buen estado de ánimo. La interacción permanente con personas suelen ser una gran motivación que proporciona bienestar.

Además, responsabilizarse de ciertas tareas, formar parte de un grupo organizativo y de pertenencia, retrasa la aparición de los síntomas.

Algunas actividades de las que el paciente puede disfrutar y formar parte durante el tratamiento para el Alzheimer son:

  • Participar de reuniones para adultos mayores, hogares de día, eventos sociales para compartir con pares de la misma edad.
  • Escuchar música.
  • Practicar algún baile.
  • Realizar actividades artísticas supervisadas con niños: pintura, baile, juegos al aire libre, lectura, etc.
  • Escuchar audiolibros, asistir al teatro o ver obras barriales.
  • Hacer tareas de jardinería.
  • Realizar manualidades.

¿Cómo apoyar al paciente durante el tratamiento para el Alzheimer?

Durante todo el proceso, el paciente experimenta un sinfín de emociones y estados de ánimo propios de la enfermedad. En un principio, al saberse enfermo. Luego, producto de la confusión y la incertidumbre, sus estados de ánimo mutan hacia la ira, la frustración o la depresión.

Por este motivo es que el tratamiento para el Alzheimer no sólo debe centrarse en los fármacos, sino también en un apoyo emocional y una contención donde pueda canalizar esos estados.

Si formas parte de un grupo de cuidado de un paciente con Alzheimer, es importante estar atento a los cambios de humor, cuándo esto sucede y de qué manera el paciente los experimenta. Generalmente, mantener una actitud de escucha hacia esas necesidades suele ser suficiente para ayudarlos a transitar y entender la enfermedad.

También debes presentarle la vida como algo nuevo, todavía disfrutable. Ayudarle a cuidar tanto su dignidad, como autoestima.

Todo esto junto con un ambiente tranquilo, seguro y estable serán grandes pilares en el tratamiento para el Alzheimer. Algunos factores son desencadenantes de mala conducta o irascibilidad en los pacientes:

  • Situaciones nuevas o que escapan de la rutina diaria.
  • Ruidos.
  • Un gran grupo de gente o lugares muy concurridos como centros comerciales, cine, fiestas multitudinarias, recitales, etc.
  • Manifestar ansiedad con el paciente: apresurarlo, manifestar descontento, presionarlo para que realice alguna actividad, reprenderlo, etc.

Las situaciones antes mencionadas afectan aún más sus capacidades cognitivas e impiden que piense con claridad ya que suelen sentirse muy alterados.

¿Cómo atender y ayudar a la persona responsable del cuidado del paciente?

Brindar apoyo y cuidado a un paciente durante el tratamiento para el Alzheimer, requiere un esfuerzo físico y emocional desmedido, si recae en una sola persona. Sería ideal que ese cuidado pueda compartirse con un grupo.

La presión psicológica suele ser una de las mayores cargas debido al tipo de contención que se brinda. Los sentimientos de culpa, enojo, preocupación, estrés, aislamiento social y duelo (por la persona enferma que poco a poco deja de ser ella misma) son sensaciones comunes y muy fuertes, especialmente si la persona tiene un vínculo afectivo grande con el paciente.

El cuidador también debe atenderse a sí mismo y buscar ayuda profesional en caso de necesitarlo o alguien con quien compartir las actividades de cuidado. El bienestar del cuidador es tan importante como el del paciente mismo.

Estas son algunas cosas que puedes hacer por ti si estás a cargo del cuidado de un paciente con Alzheimer:

  • Infórmate sobre la enfermedad: Aprender sobre sus fases y síntomas ayudará a anticiparte y a no sentir preocupación desmedida cuando el paciente sufra cambios abruptos.
  • Busca ayuda siempre de los profesionales involucrados en la salud del paciente. Ellos podrán dar consejo desde la ciencia y la experiencia.
  • Ten una red de contención y busca ayuda en otras personas cuando creas colapsar. En tal caso es mejor delegar el cuidado del paciente a otro, por el bienestar de ambos.
  • Al menos una vez a la semana, tómate un día de descanso.
  • Al menos una hora al día, tómatela para hacer algo que te gusta o necesitas.
  • Cuida la cantidad de horas y la calidad de descanso.
  • Pasa tiempos con amigos que estén fuera del círculo de contención del paciente para que te permita despejar la mente y salir de la “enfermedad”.
  • Cuida tu propia salud acudiendo a los chequeos de rutina anuales o atendiendo cualquier síntoma, ni bien lo experimentes.
  • Busca apoyo en un centro de día, por ejemplo, para que el paciente realice algunas actividades que no dependan directamente de ti.

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