La vacuna contra el sarampión es la mejor protección contra esta terrible enfermedad

Si deseas proteger a tus hijos entonces deberás administrarles la vacuna contra el sarampión.

El sarampión es una enfermedad eruptiva respiratoria que ataca frecuentemente a niños. Es una de las más contagiosas del mundo y presenta complicaciones graves, siendo capaz incluso de ser mortal.

Es causada por un virus que se propaga muy fácilmente a través de secreciones nasales o bucales contaminadas. El 90% de las personas no vacunadas que se expongan al virus, resultarán contagiadas.

Aún es muy común en varios países del mundo, pero hay formas de erradicarlo. La vacuna contra el sarampión resultó ser la principal herramienta de prevención y cuidado de salud social. Aquí te contamos los detalles.

La importancia de la vacuna contra el sarampión a la hora de preservar la salud de toda la sociedad


En caso de requerir información sobre el sarampión, te aconsejamos comenzar leyendo nuestro artículo ” Sarampión: ¿Cómo prevenir esta enfermedad? ¿Es necesaria la vacunación?” donde hay información general sobre esta infección.  


La vacuna contra el sarampión es una protección duradera que demostró, a lo largo de los años, ser una opción segura y eficaz. Las personas que reciben la dosis recomendada nunca se enfermarán de sarampión incluso si están expuestas al virus.

Existe mucha desinformación al respecto e incluso algunas personas desconfían de su eficacia. De estos dos factores surgen nuevos grupos de “no vacunados” que corren muchos riesgos, especialmente si viajan a diferentes países del mundo.

En algunos países la vacunación es obligatoria y la vacuna contra el sarampión forma parte de dicho registro obligatorio. Sin embargo, en otros lugares es opcional. Es muy necesario conocer esta información al decidir hacer un viaje.

¿Por qué aún hay brotes de sarampión en lugares donde se erradicó la pandemia?

Esto sucede por una doble irresponsabilidad.

En Estados Unidos, por ejemplo, donde la pandemia había sido erradicada, comenzaron a notificarse algunos brotes de sarampión. Esto ocurrió por la existencia de personas no vacunadas que, además de no vacunarse, viajaron al exterior y volvieron con la infección.

Luego de estos episodios, la propagación del sarampión es muy común dentro de la comunidad de sujetos no vacunados.

Para entender la gravedad del asunto y la importancia de administrarse la vacuna contra el sarampión, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informó que antes del plan de vacunación en el año 1963 había entre 3 a 4 millones de personas que se infectaban de sarampión al año.

De ellas, entre 400 a 500 fallecían, 48.000 eran hospitalizadas de gravedad y unas 1000 desarrollaban encefalitis (una complicación común de esta enfermedad que causa daño cerebral).

Luego de la campaña de vacunación y que esta practica se volviera mayoritaria, los Estados Unidos llevó a un 99% la reducción de la enfermedad.

Características del contagio

El virus del sarampión se propaga fácilmente de huésped a huésped hasta encontrar una persona lo suficientemente vulnerable para infectarla. Por ello existen varios grupos de riesgo: los niños menores de 1 año que aún no han sido vacunados, niños no vacunados por decisión de sus padres o sujetos con un sistema inmunológico comprometido (personas con VIH, inmunodeprimidos, etc.).

Una vez que el virus es diseminado hacia fuera del huésped, puede permanecer en el aire o en la superficie de los objetos por 2 horas hasta encontrar un nuevo organismo donde desarrollarse.

La forma más efectiva para prevenir y evitar el contagio es a través de la vacuna contra el sarampión. En los países hispanos se la denomina “triple viral” ya que es contra el sarampión, la rubéola y las paperas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, por ejemplo, la ha aceptado para personas a partir de los 12 meses. Una sola dosis ya tiene una efectividad del 93% en la prevención de la enfermedad, mientras que con la segunda dosis se alcanza el 97%.

Existe también una segunda opción donde a la triple viral se le agrega la vacuna viva contra la varicela. Se la conoce como ProQuad.

La vacuna contra el sarampión demostró ser segura y eficaz

Muchas personas desconfían de entidades oficiales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. No los creen imparciales u objetivos, alegando que se trata de organizaciones que se mueven por intereses económicos.

Mas allá de las opiniones personales respecto a estos factores, vale aclarar que la vacuna contra el sarampión en uno de los productos médicos más estudiados y evaluados del mundo. No sólo por farmacéuticas (que siempre están siendo cuestionadas), sino también por grupos gubernamentales y hasta por investigadores independientes.

Antes de la aprobación de la vacuna, se recabaron numerosos datos clínicos obtenidos a partir de la experimentación con animales y luego con humanos. Científicos y médicos de todo el mundo evaluaron su eficacia en uno de los mayores estudios de vacunas jamás realizado, quedando firmemente establecida la garantía de su efecto.

Además, la seguridad también está brindada desde el control de las materias primas, la calidad de las mimas, de los demás ingredientes, los procesos de producción y a partir de la reglamentación de los procedimientos de seguridad internacionales.

Como todo producto farmacológico, las vacunas también tienen efectos secundarios. Sin embargo, los de la vacuna contra el sarampión son breves, leves y escasos. El más común es la fiebre.

Podemos concluir así que todos deberíamos vacunarnos contra esta infección ya que se trata de un virus muy contagioso, peligroso y hasta mortal; a la vez que contamos con una vacuna segura.

Dentro de la vacuna se encuentra el virus vivo, aunque muy debilitado. A partir de él, nuestro organismo puede actuar rápidamente elaborando anticuerpos específicos a través del sistema inmunológico, aunque en ningún motivo se contrae la enfermedad.

Cuando el organismo de una persona vacunada se encuentra expuesto al virus del sarampión, los anticuerpos previamente fabricados por el cuerpo se encargarán de protegerlo contra la enfermedad.

La relación de las vacunas con el autismo

Algunas personas argumentan su postura contra la vacuna contra el sarampión (y otras infantiles) al creer que existe una relación directa con padecimientos como el autismo.

Esta creencia ha sido refutada en numerosas oportunidades con el objetivo de brindar información a la población y evitar que las “desinformaciones” como esta sigan obteniendo identidad.

La Organización Mundial de la Salud, la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos y hasta la Academia Americana de Pediatría, entre otras organizaciones independientes, han realizado numerosos estudios sobre la vacuna contra el sarampión. En ninguna investigación se encontró al menos un indicio que relacionara a la vacuna con el autismo.

Incluso en marzo de 2019 se publicó el estudio más grande realizado hasta el día de la fecha. En él se encontraron más pruebas sobre la seguridad de la vacuna contra el sarampión y cómo no existe relación alguna con el autismo, incluso en niños más sensibles.

¿Quiénes deben recibir la vacuna contra el sarampión?

Lo primero para tener en cuenta es que no estamos hablando de una inofensiva enfermedad infantil. No es una eruptiva más y no existe un tratamiento específico, sólo se busca hacer un control sintomático. La idea es mejorar la calidad de vida del paciente bajando su fiebre, analgésicos para el dolor, vapores para la congestión nasal, etc.


Si necesitas conocer algunos remedios caseros te recomendamos leer “Los mejores remedios caseros para el sarampión. ¿Cómo aliviar los síntomas de la infección?” donde hay recetas sencillas para el control de los síntomas y algunos consejos que te permitirán tener tu casa libre del virus.


 La vacuna contra el sarampión es el único tratamiento eficaz y es preventivo. Los pacientes que contraen la infección tienen riesgo de muerte. Además, que las complicaciones van desde una diarrea severa a una infección de oído, daño cerebral, neumonía o encefalitis causando lesiones neurológicas. Según las estadísticas, 20 de cada 1000 niños con sarampión desarrollarán encefalitis (puede darse inmediatamente después de la infección o varios meses después).

NIÑOS

Según los centros de salud, los niños mayores de 1 año deben recibir dos dosis en total. La primera dosis se administra entre los 12 a 15 meses de edad. La segunda dosis entre los 4 y los 6 años.

ADULTOS Y ADOLESCENTES

Los adolescentes y adultos que no han sido vacunados pueden hacerlo a cualquier edad de forma casi obligatoria ya que en caso de estar expuestos al virus se contagiarán con total facilidad.

Una persona infectada contagia por al menos 8 días. Desde 4 días antes de la aparición de los síntomas, hasta 4 días después de dicha aparición. Es decir que alguien de tu entorno puede estar contagiando sin ser consciente de ello.

No confíes en la creencia popular que recita “el sarampión es sólo una enfermedad infantil” ya que, si bien los niños suelen ser los principales afectados, también infecta a adultos y ancianos. Cualquier grupo etaria puede verse contagiado.

Los niños menores de 5 años y los adultos mayores de 20 poseen mayor riesgo de desarrollar complicaciones a causa de esta enfermedad. La vacuna contra el sarampión no sólo representa un bien individual. Es ayudar también a aquellas personas que no pueden vacunarse por padecer otros problemas de salud (los pacientes con cáncer o los trasplantados, por ejemplo) o para evitar la infección en los niños muy pequeños. Una sociedad vacunada, brotes de sarampión controlados, el virus eliminado de la comunidad es un bien para todos.

Una persona vacunada está protegida de por vida. Incluso no es necesario preocuparse en caso de que existan casos de sarampión en regiones cercanas.

Grupos de riesgo

Si bien esta enfermedad es grave a cualquier edad y la vacuna contra el sarampión es el mejor tratamiento preventivo, algunas personas no vacunadas representan un grupo de riesgo ya que tienen mayores probabilidades de desarrollar complicaciones.

Estos grupos son:

  • Niños menores de 5 años
  • Adultos mayores de 20 años
  • Embarazadas
  • Personas con un sistema inmunológico comprometido: pacientes con leucemia, con VIH, oncológicos, trasplantados, etc.

Complicaciones a causa del sarampión

Se considera que el sarampión es una enfermedad autolimitante. Esto significa que se desarrolla hasta cierto punto sin ocasionar más síntomas que los comunes, además de no existir consecuencias severas.

Sin embargo, en algunos casos, las complicaciones del sarampión aparecen y son graves.

Complicaciones

  • Infecciones bacterianas: La bacterias aprovechan el estado debilitado del organismo para alojarse y causar diferentes enfermedades. Las más comunes son la otitis media, diarrea y neumonía (esta última puede ser mortal en organismos muy debilitados).
  • Equimosis: Son lesiones subcutáneas espontáneas con depósitos de sangre. Esto ocurre porque la cantidad de plaquetas disminuye considerablemente.
  • Encefalitis: Infección cerebral que ocasiona una inflamación.
  • Panencefalitis esclerosante subaguda: Es una enfermedad crónica rara, progresiva que se desarrolla un tiempo después de haber padecido sarampión. Los síntomas pueden aparecer después de varios años incluso donde se advierte un daño psico neurológico importante.

Complicaciones en números (estadísticas)

  • 1 de cada 5 personas que contraen sarampión deberá ser hospitalizada por su estado de salud.
  • 1 de cada 1000 niños con sarampión desarrollará encefalitis causando convulsiones y afectando su capacidad cognitiva. El paciente puede quedar sordo o con retrasos en el aprendizaje.
  • La principal causa de muerte por sarampión en niños se da por padecer neumonía. 1 de cada 20 niños con sarampión contrae neumonía.
  • De 1 a 3 niños de cada 1000 con sarampión muere a causa de complicaciones respiratorias o neurológicas.

Complicaciones a largo plazo

La panencefalitis esclerosante subaguda (PEES) ataca el sistema nervioso central y si bien es una afección poco frecuente, llega a ser mortal. Se presenta en 7 a 10 años después de haber contraído el virus del sarampión. Esto sucede incluso en pacientes que parecen haberse recuperado plenamente de la infección.

En los países donde el sarampión ha sido eliminado y controlado se notifican muy pocos casos de PEES. El riesgo es de 4 a 11 personas de cada 100.000 que tuvieron la infección anteriormente.

Los pacientes que tuvieron sarampión antes de los dos años presentan mayor riesgo de desarrollar PEES.

¿Cuándo acudir al médico?

Si tú o tu familia no se han colocado la vacuna contra el sarampión y han estado expuestos a la infección, te contamos cuáles son las señales de alerta a las que estar atentos. Recuerda que la vacunación es indispensable para prevenir.

Busca ayuda profesional si:

  • Hay fiebre igual o superior a los 40º C (a partir de esta temperatura existe riesgo de sufrir convulsiones).
  • El paciente presenta tos seca persistente hasta producir el vómito.
  • Existen signos de deshidratación como ojos hundidos, piel seca, llanto sin lágrimas, orina muy concentrada o escasa.
  • El paciente no quiere o no puede ingerir ningún tipo de líquido.
  • Se presentan síntomas más severos como convulsiones, problemas respiratorios, pérdida de conocimiento, etc.

Todos estos síntomas son válidos antes, durante o después de padecer sarampión ya que indican que el cuadro empeoró o se está desarrollando alguna otra complicación.

Puede deberse al ataque de bacterias por lo que el médico deberá recetar antibióticos de inmediato para no perjudicar el sistema inmune del paciente.

Si el individuo se encuentra en grave estado o su nivel de hidratación es muy escaso será necesario hospitalizar ya que el tratamiento intravenoso será el más aceptado por el cuerpo.

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